Por: Iván Mejía Álvarez

Voraces

El canal “Premium” que quiere establecer la Dimayor para presentar los partidos clásicos del fútbol profesional colombiano tiene tanto de largo como de ancho.

Los dirigentes están en todo su derecho de buscar recursos frescos, pues, según ellos, los ingresos que tienen hoy no les alcanzan. Se quejan además de la nula ayuda que reciben del Gobierno y consideran que del Estado sólo encuentran más peajes, en impuestos y cargas tributarias, a la actividad del fútbol. Es ambivalente la posición de los empresarios del balompié: insisten en que se trata de una actividad privada, pero piden y piden ayuda estatal.

En su búsqueda de nuevos ingresos han encontrado que otras regiones del continente utilizan el canal Premium como fuente de financiación. El fútbol no es gratis, dicen, para ver fútbol hay que pagar en toda América, y los aficionados colombianos no están pagando lo suficiente por ver fútbol. Es un mensaje diferente al que se le vendió a la afición cuando Dimayor-Win-RCN hicieron la negociación con los grandes cableoperadores, Claro-Une, para que incorporaran el fútbol a su parrilla. Entonces afirmaban que se trataba de la masificación y la presencia del campeonato en todas las pantallas y que con eso el fútbol se dispararía en popularidad. Hoy piensan sólo en dinero y el tema masificación es un cuento para ilusos.

A la dirigencia no le alcanzan los $75 mil millones que le garantizan Win-RCN y quieren más, mucho más. Son voraces. No hay dinero que alcance para esta incompetente dirigencia que gasta y gasta, que redirige en muchos casos el dinero hacia sus bolsillos, que se equivoca reiteradamente en las contrataciones, que tiene equipitos de tercera que producen espectáculos de tercera. Entre televisión, patrocinios y ventas de jugadores recaudan cifras multimillonarias que despilfarran impunemente.

Tienen los bancos técnicos llenos de extranjeros troncos que contrataron alegremente y que no sirven ni para suplentes. No han mejorado en nada la calidad del espectáculo como tal, estadios sucios, carentes de seguridad, malas canchas, pésimas iluminaciones, pero viven quejándose y llorando cuando han demostrado ser pésimos administradores.

Así, pues, Juan Pueblo tendrá que irse acostumbrando a que debe pagar por ver a su equipo favorito. Así juegue tan mal como muchos de los equipos que aparentemente serían los favorecidos con el canal Premium.

Pagar por ver los partidos América-Millos y América-Cali de esta semana es una estafa al consumidor. Pero también está la otra, pagar por ver Júnior-Millos vale la pena.

La Dimayor y su club de dirigentes cada día se parecen más a la DIAN. Ganan por punta y punta.

 

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