Por: Gonzalo Silva Rivas

Vórtice peligroso

El forcejeo entre pilotos y empresarios por reivindicaciones salariales sigue generando turbulencias en el panorama aéreo nacional.

A la prolongada protesta de los aviadores de Avianca, aún sin solución con uno de sus más importantes sindicatos, se suma una nueva operación “cero trabajo suplementario” promovida en los últimos días por un grupo de comandantes de la compañía chilena LAN. 

Las reclamaciones salariales son el pan de cada día en buena parte de las aerolíneas del mundo. Los complejos problemas financieros de muchas de ellas, la desaparición de otras tantas, la creciente presencia de las empresas “low cost” y la amplia demanda en la profesión, son factores influyentes en la caída libre que han tenido los sueldos de sus trabajadores. 

Los pilotos, quienes hasta hace algún tiempo eran considerados emblemáticos profesionales encasillados en distinguida categoría social, siguen cediendo privilegios. Las fuerzas de las circunstancias dentro del sector banalizaron su actividad y la han asimilado con otras profesiones más comunes y terrenales. Aunque en algunos países, especialmente asiáticos, conservan buenos salarios, la mayoría de los pilotos en el mundo están literalmente bajando de las nubes y sus remuneraciones no compensan los exigentes niveles de responsabilidad y ética que demanda el oficio. 

Las huelgas o restricciones, que mantienen su impacto desestabilizador en el servicio, como lo demuestra la cancelación de centenares de vuelos durante la crisis de Avianca, ya no preocupan tanto a las aerolíneas. Estas siguen apretando tuercas, imponiendo razones y acentuando el proceso de rebaja en las condiciones salariales y laborales. Los comandantes de aviones, reyes de los cielos, quienes solían ganar los forcejeos empresariales, parece que ya no tuvieran la sartén por el mango.

La historia, empero, demuestra que las buenas relaciones entre pilotos y aerolíneas han sido decisivas para el éxito de estas últimas. Gracias a los trabajadores, Continental Airlines salió avante de dos Capítulos 11, y en los 90 se posicionó como una de las compañías más rentables del sector. Avianca también superó una amenaza de quiebra y hoy consolida una saludable situación financiera. Al contrario, las malas relaciones entre los bandos sepultaron los sueños de Eastern, Braniff y Pan American. 

Los sueldos son un segmento marginal dentro de los costes de una aerolínea. Avianca debería valorar los riesgos que para su estabilidad tiene el dejarse llevar por un vórtice peligroso que envuelve una elevada deuda de inversión en flota y bajo pronóstico de la economía global, para sumarle enfrentamientos laborales. Porque Dios la ampare de que nos toque viajar con un piloto desgastado, malgeniado y mal… pagado.

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