Por: María Teresa Herrán

Votar, pero por quién no votar

DESDE SUS AFICHES CASI TODOS NOS sonríen, en vano, porque el tarjetón no pone ni nombres ni caras, sino números.

Unos pocos invocan razones de peso (en kilos) o de cuerpo; o ponen rostro de salvadores; o creen que basta con ir de frente por el Presidente.

En cuanto a partidos, el de la “U”, sin duda el que más ha gastado en publicidad, advierte que será el único en no retroceder. Ante esa exagerada propaganda, ¿habrá superado los topes?

En medio de la algarabía y las enormes dificultades de múltiples tarjetones, el votante debería tener al menos dos precauciones: escoger con anticipación, para no cometer errores; y saber por quién no votar. Por fortuna, los medios de comunicación, páginas web como Vote Bien, Congreso visible, la MOE, la silla vacía, la cartilla del Foro Nacional por Colombia, les dan, como nunca antes, información electoral a los ciudadanos.

No votar entonces por el PIN, un partido surgido de las cenizas de los encausados ni por Apertura Liberal, de DMG. No votar por quienes, según la Procuraduría, presentan sanciones penales y/o disciplinarias, de los partidos de la “U”, Alas, Conservador, Cambio Radical, PACTO, Liberal, Polo, País. Reconocer que las distintas versiones del uribismo tienen la gran mayoría de esos “no votables”, que incluye a la parentela de parapolíticos y corruptos.

No votar para que repitan Piedad Zucardi (U), Cáceres (CR) y similares. Tampoco votar por Iván Moreno y sus fichas en las listas del Polo, porque es alcahuetear el retorno del clientelismo en Bogotá. No votar por Gilma Jiménez (Verde), que se autoproclama “autora” del referendo de prisión perpetua, como si a los niños se les defendiera cambiando la Constitución. No votar por mujeres Light–Soho como María Fernanda Valencia (U) ni por la llorona Lucero Cortés (U), que da su serenata antes y no después de elecciones, ni por el inefable Moreno de Caro (C). No votar por los secuestrados liberados, por el mero hecho de serlo.

Pero eso sí, votar. Porque abstenerse es darles vía libre a todos los anteriores y, además, permitir que superemos esta vez el 35% de Mancuso, que resultó tan cierto en el pasado Congreso.

[email protected].

Buscar columnista