Por: José Salgar

Voto de refuerzo a la mayoría liberal

EN LAS ELECCIONES DE MAÑANA Y del 30 de mayo repercutirá el fraccionamiento de los dos grandes partidos políticos colombianos y sus esfuerzos por acabar con las guerras a que nos llevaron los extremismos de esos mismos sectores políticos.

Un vistazo general indica que mañana puede comenzar un gran vuelco con el refuerzo a las mayorías de esos partidos.

Los uribismos surgieron de un buen gobernador liberal de Antioquia que después, en ocho años de presidencia de Colombia, ha tenido su mayor apoyo en el partido contrario para sus políticas financieras y de seguridad democrática. En Bogotá el liberal Enrique Peñalosa fue el alcalde técnico y futurista que transformó a la ciudad. En Medellín Sergio Fajardo fue gran alcalde con amplio apoyo liberal. Y liberales han sido los mejores ministros de Defensa, Economía o Educación.

En cien años los dos partidos han fortalecido la imagen progresista y cultural del país. Pero no han finalizado su lucha para acabar con las guerrillas en las selvas ni con el terrorismo, desatados por extremas de derecha e izquierda que cayeron en las garras criminales del narcotráfico.

Las elecciones de mañana pintan mal por los escándalos alrededor de las deficiencias en el poder judicial y por la corrupción política que ha llevado a que parte del Congreso esté en la cárcel. Pintan bien, en cambio, por la brillante nómina de aspirantes jóvenes y ya bien preparados y por la participación de figuras notables de ambos partidos, así estén en ocasionales disidencias. Siempre el liberalismo ha tenido grandes disidentes que se van y vuelven. Hay que recordar a Gaitán y López Michelsen.

¿Qué tal que el liberalismo de centro-izquierda, hoy débil por estar disperso en grupos pequeños, se refuerce con la votación de mañana y busque un gran futuro con la coordinación de Pardo, Santos, Vargas Lleras, Peñalosa y Fajardo?

Coletilla. Volver a los tres vivas al gran partido liberal de centro y paz.

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