Por: Rafael Orduz

Voto por Gina-Mockus

En tres semanas habrá alcaldesa o alcalde electo de Bogotá. Como pocas veces en su historia, la capital está en la encrucijada. Los formidables retos de movilidad, seguridad, desarrollo urbanístico, competitividad y empleo, y, por supuesto, de probidad en el manejo de los recursos públicos, exigirán un liderazgo excepcional.

La corrupción, el problema por excelencia, suele ser combatida con estatutos y el acompañamiento de las “ías”, ámbitos en los que los expertos en la apropiación privada de platas públicas son verdaderos expertos en cruzar airosos. Con frecuencia, para evitar líos, los funcionarios se abstienen de ejecutar los recursos. La nueva administración deberá no sólo ser honrada, sino volver realidad los programas prometidos, ejecutando los recursos de forma eficaz.

Bogotá es la ciudad del voto de opinión. La ciudadanía ha elegido alcaldes que encarnan las más disímiles tendencias. Por los enormes retos de 2012-15, muchos sienten el miedo de apostarles a proyectos de ciudad que no consideren suficientemente sólidos o ganadores. De ahí varios clichés que hacen carrera: “Mejor malo conocido que bueno por conocer”; “no desperdiciar el voto”; “¿para qué votar si todos son iguales?” o, finalmente, “voto por fulano para no elegir a mengano”.

Bogotá estaba acostumbrada a la disputa entre dos (Peñalosa y los dos Morenos; Mockus-Peñalosa; Mockus-María Emma; Lucho-Lozano). Hasta hace dos semanas, antes de la alianza Gina-Mockus, todo parecía apuntar a la polarización Petro-Peñalosa, sustentada en algunos de los prejuicios señalados.

Hoy hay un abanico de excelentes candidatos, de vieja y nueva data. No hay por qué caer en la trama del voto útil, ni en la apatía. Al menos tres de los concurrentes, de acuerdo con las más recientes encuestas, están ad portas del “foto-finish” y dos más obtendrían alrededor del 10% cada uno.

Gina-Mockus es una alternativa de primera. En un panorama de corrupción rampante, Mockus ha sido el político colombiano que, desde 1993, se ha convertido en referente local y nacional del “no todo vale”, la vida y los recursos sagrados, consignas vigentes en la capital… y el país.

Por su parte, Gina Parody fue una congresista valiente y pertinente. En un ambiente de complacencia con los vientos paramilitares tuvo el valor de oponerse a la visita de los capos mayores al Congreso y de protestar por los micos de la ley de Justicia y Paz (2005), pese a la gritería del consejero de la ternura y muchos de sus colegas. Propuso la figura de la silla vacía como antídoto para el nefasto carrusel parlamentario. Fue autora y ponente de leyes tan importantes como las de infancia y adolescencia, de protección al adulto mayor, de emprendimiento, de protección a las mujeres y muchos otros. Es candidata de los derechos ciudadanos, que no son de izquierda o de derecha.

Representa una excelente alternativa para votar a favor de un programa (véase http://ginaparody.com/) y no en contra de nadie.

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