Por: Antonio Casale
Mucha bola

Wimbledon, Mundial y TV

El domingo, si la final de Wimbledon dura más de dos horas, cosa que por lo general sucede, la final del Mundial de Fútbol se jugará en simultánea. ¿Y si Inglaterra pasa al juego decisivo? No importa, los organizadores del torneo de tenis más importante del mundo ya aseguraron que no van a cambiar la hora, por supuesto, la FIFA tampoco.

Los ingleses se inventaron el fútbol, el tenis y el rugby, entre otros deportes, pero también el respeto por las tradiciones y la puntualidad. No habrá poder humano que haga cambiar a los del All England Club el momento de la final que por más de 100 años se ha jugado religiosamente a la misma hora.

Pero es que en Inglaterra se vive diferente la pasión por el deporte. La afición al fútbol no es la misma de la última vez que pasaron a semifinales en Italia 90, cuando los hoolligans se agarraron a trompadas en cada ciudad por la que pasaban. Educados a vivir el fútbol de manera distinta, desde la creación de la Premier, y acostumbrados a ver fracasar a su selección, esta nueva generación le hace fuerza a su país, pero también a las naciones donde juegan los ídolos de sus equipos en la Premier. Siguen el Mundial en distintas plataformas digitales, no necesariamente en directo, y la selección es motivo de orgullo pero dista de ser una causa nacional.

Entre tanto los aficionados al tenis, que llenan las tribunas del club en las dos semanas de Wimbledon, así estén en pleno Mundial, siguen en lo suyo. Están pendientes de los resultados a través de alguna aplicación y cada vez que Inglaterra marca gol, el ruido es ensordecedor, pero el respeto por la tradición del deporte que todavía es blanco, solo allí, hace que siga siendo su prioridad.

El problema será para la televisión, en caso de que los de Southgate pasen a la final. Pero Inglaterra, el país donde se inventaron también el negocio de los derechos de televisión, sabe que primero fue lunes que martes y, en consecuencia, es uno de los pocos países del mundo en el que la televisión tendrá que adaptarse a la competencia deportiva y no al revés. Maravilloso.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Antonio Casale

Escoba nueva

Ni las monedas

Centroamericanos manitos

Fuera del radar

Fútbol sin VAR