Xavi y el regreso del fútbol lírico

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El Barcelona de Pep Guardiola es el equipo de fútbol más espectacular que se ha visto en el siglo XXI. Aquel club que juntó a tres genios (Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Lionel Messi), bajo la batuta de un entrenador que supo hacerlos funcionar de la mejor manera posible, resultó en una orquesta perfecta que, ganara o no, divertía hasta al más deprimido de todos. El Barça de Ernesto Valverde es el equipo azulgrana más aburrido desde los tiempos de Louis Van Gaal y Joan Gaspart, por allá a comienzos de siglo. Gana porque tiene a Messi. El genio argentino, a pesar de que los años pasan, mantiene intacta la capacidad de decidir partidos. Pero el cuadro blaugrana ya no enamora por su juego.

Precisamente, por la belleza de aquel Barça, siempre existe ilusión por recuperar el esplendor perdido. Aunque Messi aún deslumbra, y sus compañeros son de gran nivel, ninguno es un genio comparable a los ya ausentes Iniesta o Xavi, quizás el 1-2 de los mejores jugadores españoles de todos los tiempos, y para muchos la pareja de medios más grande que jamás haya pisado un campo de fútbol. La ilusión hace que a cada entrenador que llega se le revise el “ADN” Barça del personaje en cuestión, la lírica del juego, siempre exigiendo resultados. La derrota ante Atlético de Madrid en la semifinal de la Supercopa de España generó cicatrices porque, contrario a lo sucedido en Roma y Liverpool —las dos grandes decepciones de la era Valverde—, Messi jugó al máximo nivel. Y aun así perdieron.

Eso preocupa porque la única explicación estructural que queda es el entrenador. Un Valverde que hace meses muchos buscan echar. Su mayor valedor, el presidente Bartomeu, ahora también quiere explorar opciones.

La primera, dicen los rumores, es Xavi. Nadie como él tiene el ADN Barça en su sangre. Los más optimistas ven en el exjugador al nuevo Pep a pesar de su poca experiencia como director técnico. Pep también llegó al primer equipo de Barcelona con escasa experiencia como DT. Apenas había dirigido al Barça B, en ese entonces en la tercera división. Con fútbol “Barça”, logró ascender al equipo a la segunda B. Eso y el apoyo de Johan Cruyff fueron su carta de presentación. Por el contrario, a Xavi los números no lo han acompañado en la dirección técnica del Al Sadd catarí. Están lejos de aspirar a la liga, no impresionó en el Mundial de Clubes, si bien alcanzó la semifinal de la Champions asiática. Xavi es de esa línea de entrenadores de verbo fácil y palabras bonitas.

No soy quien para predecir si triunfaría él en el Barça o no, pero sí apostaría que su desempeño será de extremos. O termina siendo de frases bellas para justificar el resultado (tipo Juan Manuel Lillo) o logra acoplar la constelación de estrellas para recuperar el estilo que todos añoramos (tipo Pep). Habrá que ver si Bartomeu se arriesga.

@JorgeATovar

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