Por: César Ferrari

Xi Jinping y el futuro chino

El XIX Congreso del Partido Comunista de China proclamó al presidente Xi Jinping, quien para la revista The Economist es “el hombre más poderoso del mundo”, como su líder indiscutible y su pensamiento sobre el “Socialismo con características chinas para una nueva era” como parte de su doctrina. No es lo único que aprobó el congreso. Más allá de las consabidas declaratorias políticas, son notorias sus decisiones sobre la economía de mercado como eje de la economía china, su preocupación por la calidad de vida de las personas, su desinterés por la hegemonía mundial, y su defensa de la apertura, la globalización y la ecología.  

El texto de resolución que aprueba el informe del Comité Central del PCCh señala: “… Hay que implementar la nueva concepción del desarrollo y construir un sistema económico modernizado, para lo cual debemos… hacer hincapié en acelerar la conformación de un sistema industrial caracterizado por el desarrollo sinérgico de la economía real, la innovación científica y tecnológica, las finanzas modernas y los recursos humanos, y poner el acento en configurar un régimen económico que sobresalga por la eficacia del mecanismo del mercado, el gran vigor de los agentes microeconómicos y la apropiada intensidad del macrocontrol, con el propósito de aumentar constantemente la fuerza innovadora y la competitividad de la economía de nuestro país”.

Más adelante señala: “Hay que elevar el nivel de mejora de las condiciones de vida del pueblo, y fortalecer e innovar la gobernanza social, para ello debemos ocuparnos de los problemas que inquietan y afectan más al pueblo de manera más directa e inmediata, desarrollar prioritariamente la educación, elevar la calidad del empleo y el nivel de ingresos del pueblo, reforzar la construcción del sistema de seguridad social, conquistar decididamente… la liberación de la pobreza, aplicar la estrategia para una China sana… Es imperativo… impulsar el desarrollo ecológico, resolver con esfuerzo redoblado los destacados problemas medioambientales, intensificar la protección del sistema ecológico y reformar el régimen de supervisión y control del entorno ecológico, a fin de promover la formación de una nueva configuración de la modernización basada en el desarrollo armonioso del ser humano y la naturaleza”.

Más adelante subraya: “China persistirá en el camino de desarrollo pacífico, mantendrá en alto la bandera de la paz, el desarrollo, la cooperación y el ganar-ganar, se atendrá escrupulosamente a una política exterior cuyo propósito es salvaguardar la paz mundial y fomentar el desarrollo en común, desarrollará firme e invariablemente la amistad y la cooperación con los demás países… promoverá activamente la cooperación internacional en la construcción de la Franja y la Ruta (de la Seda), seguirá participando con dinamismo en la reforma y la construcción del sistema de gobernanza global e impulsará la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la equidad y la justicia, y la cooperación y el ganar-ganar, con miras a promover la conformación de una comunidad de destino de la humanidad y construir junto con los demás países un mundo caracterizado por la paz duradera, la seguridad universal, la prosperidad de todos, la apertura y la inclusión, y la limpieza y la hermosura”. (http://spanish.xinhuanet.com/2017-10/24/c_136702832.htm).

En su discurso inaugural y en el de clausura del congreso, reportados por diferentes medios mundiales, el presidente Xi indicó sus principales ideas: “Es hora de que tomemos el centro del escenario mundial y hagamos una mayor contribución a la humanidad”. “China se viene consolidando como una potencia mundial líder en lo político, económico y militar”. “La felicidad no puede entenderse sólo como la posesión de bienes materiales”. “Debemos considerar como nuestro objetivo la aspiración de las personas por vivir una vida mejor”. “La apertura trae progreso para nosotros mismos, el aislamiento deja a alguien detrás”.  “China no cerrará sus puertas al mundo, será cada vez más abierta, reducirá las barreras para los inversionistas extranjeros”. "Ningún país puede replegarse como si fuera una isla, vivimos en un mundo compartido y enfrentamos un destino compartido”.

Mejor dicho, parece claro que 1) China jugará un papel central en siglo XXI; 2) que no aspira a ser hegemónica; 3) para los chinos la globalización mundial es beneficiosa; 4) el mercado continuará siendo el eje de su desarrollo; 4) la innovación científica y tecnológica serán básicas para sustentar ese desarrollo; 5) la calidad de vida de las personas es sustancial; 6) las cuestiones ecológicas son esenciales para su desarrollo.

Es paradójico que todo ello se afirme al mismo tiempo que al actual liderazgo estadounidense en cabeza del presidente Trump se afane por aislarse, despreciar a la ecología, y encerrarse en sus fronteras pretendiendo construir muros, dificultando el comercio y antagonizando a casi todos los líderes mundiales, incluso a sus principales aliados, y a los medios en una actitud nada democrática.

Y ante todo ello, ¿seguirá América Latina insistiendo en sus materias primas como la base de su economía y pasaremos así de una dependencia a otra? Es de recordar que Argentina, Brasil, Chile y Perú ya tienen como principal socio comercial a China, mientras que Colombia y México lo tienen en Estados Unidos; la diferencia es que mientras todos dependen de las materias primas, México sí exporta manufacturas aunque casi exclusivamente a Estados Unidos y eso, en tiempos de Trump, es su principal problema. Esperemos que finalmente cambiemos de estrategia y de política económicas.

* Ph.D. Profesor, Pontificia Universidad Javeriana, Departamento de Economía.

 

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