Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Y ahora a esperar

CAÍDO EL TELÓN DEL “EMBRUJO TOtalitario” se abren escenarios menos azarosos, con protagonistas oxigenados, al menos ajenos a la tempestuosa camarilla que hoy —8 de agosto— deben de haber amanecido sintiéndose viudos de poder y con la paranoia de creer que van a padecer persecuciones similares a las que ellos orquestaron y ejecutaron hasta el último día de su perverso régimen.

Ya veremos si se confirma el rumor que corre, sobre la probabilidad de que estos personajillos de menor cuantía incurran en la osadía de solicitar asilo político, ahora que por fin han de enfrentar la justicia para explicar sus delitos, pero despojados de la soberbia del poder que los puso a salvo durante mucho tiempo.

El presidente Santos, que no puede haber olvidado que fue parte del gobierno de Uribe, obviamente es consciente de que el país necesitaba cambio de tercio. Por eso nombró el gabinete ministerial que en general ha sido recibido con alivio, salvo uno que otro nombre.

A diferencia de lo que ocurría con el saliente gobierno, la regla general es la de que los nuevos ministros son personas que parecen conocer sus oficios, con las que es posible discrepar sin correr el riesgo de terminar siendo investigado sin orden judicial. Suena bien que el nuevo gobierno dé señales de querer desactivar esa guerra demencial que Uribe desató contra la Corte Suprema, hasta el minuto final, cuando en un acto insólito y censurable denunció penalmente a un magistrado, porque con otros siete ordenó compulsar copias para que investiguen a su hijo. Raro que si el supuesto perjudicado es Tomás —quien además de mayor de edad es un exitoso empresario—, sea su papito quien denuncie. Se ve también razonable querer enmendar el desfalco social de Agro Ingreso Seguro, de la mano de grandes transformaciones en materia de tierras y desplazados.

Claro, no todos los ministros son estrellas o moneditas de oro. Hay lunares, como lo demuestra la presencia de la “uribita”, la ministra de Vivienda, Beatriz Uribe, de quien se oyen voces que dan cuenta de que es tan intolerante y agresiva como su jefe Andrés Felipe Arias. En la campaña electoral dio los primeros gestos de su proceder áspero y provocador. Como ella hay otro par de sus colegas que deambulan entre la arrogancia y la incompetencia, pero aún así, el nuevo equipo ministerial es infinitamente superior al que se fue, o al menos no tiene a alguien que suscite miedo por lo que pueda hacer desde el cargo, como sí ocurrió con la pesada plantilla de bravucones que organizaron la guerra sucia de que fuimos víctimas muchos.

Lo que resultó inexplicable fue la ratificación del cuestionado Felipe Muñoz, en el DAS. El mensaje que quedó al insistir en este nombre, es el de que el Gobierno no quiere deslindarse del escándalo de las “chuzadas” y seguimientos ilegales, pudiendo haberlo hecho. ¡Qué lástima!

Cierto es que Santos parece haber dado el primer paso para restablecer la concordia que a gritos y con amenazas destruyó el anterior gobierno, pero falta. Si el Presidente cree que el mal rato de hoy se soluciona con las caras amables que tomaron asiento en los carros oficiales, o suspendiendo los demagógicos consejos comunales, está muy equivocado; lo de ahora a duras penas distensiona. Todavía resta conocer el talante del nuevo gobierno, si tolerará el disenso, si combatirá la gigantesca corrupción que nos dejó ocho años en los que sólo se oyó una sola voz en toda la nación. Ya veremos qué nos deparará el futuro, por lo pronto, que aplaudan los de siempre, por mi parte prefiero quedarme a la expectativa.

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Adenda. La Casa de Poesía Silva, bajo la acertada dirección del escritor Pedro Alejo Gómez, ha publicado la Historia de la poesía colombiana, un libro magistral y fascinante, preparado por plumas ilustres, que estaba haciendo falta en la literatura nacional.

notasdebuhardilla@hotmail.com

 

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