Por: Luis Carvajal Basto

¿Y ahora qué?

Tenemos la tarea de pensar y construir una Colombia en Paz. En ello, como en las presidenciales, será fundamental el Liberalismo.

Hace apenas unos meses una encuesta sobre cultura política realizada por el DANE encontró que la mayoría de los colombianos, en ese momento, se identificaban mejor con partidos o movimientos que se podrían calificar como “de derechas”. El resultado de las recientes elecciones, sin embargo, señala que una alianza tácita de sectores desde el centro hacia la izquierda obtuvo mayorías. ¿Ha cambiado tanto Colombia?

El referente político más reciente es el dilema acerca de conseguir una paz negociada o persistir, casi exclusivamente, en el uso de la fuerza. En un periodo en que las cifras de la economía (crecimiento, control de la inflación, reducción del desempleo) han sido positivas y los niveles de pobreza se han venido reduciendo, daría la impresión que otras diferencias ideológicas o programáticas acerca de la orientación de los recursos del Estado o políticas públicas, ya no fueran importantes, cuando menos en las plataformas electorales de partidos y movimientos.

Pero ello no es tan así. Factores como que la campaña se desarrolló dando preeminencia a emociones y sentimientos por encima de propuestas, no pueden ocultar lo que subyace en el fondo: Colombia sigue siendo un país mayoritariamente Liberal aunque sus percepciones sobre política estuvieran condicionadas durante muchos años por el desastre del conflicto que hizo reclamar la preeminencia de la autoridad del Estado por parte de la población , consigna con la que fue elegido, en dos ocasiones, el ex presidente Álvaro Uribe.

Podemos suponer que una vez finalizado el conflicto, mandato con que ha sido reelegido el Presidente, debemos hablar de política e ideas en otras dimensiones. ¿Cuál debe ser el tamaño de la intervención del Estado? ¿Cómo administrar de manera eficiente los recursos públicos? ¿Cómo incorporar al sistema político a los nuevos sectores sociales?, ¿Qué haremos para adquirir una dinámica competitiva en nuestra industria? ,¿Cuál es la educación que necesitamos?, ¿Qué ajustes propondremos para lograr una Justicia justa y eficiente?, ¿Qué alternativas ofreceremos a los pobres del campo?.

La construcción de esta nueva Colombia debe partir del principio según el cual debemos ser capaces de continuar produciendo tanta o más riqueza que en el pasado y garantizar las condiciones para seguir creciendo a tasas ojala superiores al inédito 6.3% del primer trimestre de este año. Son los supuestos materiales del post conflicto, con los ajustes institucionales que sean necesarios y sendas reformas pendientes a la política, el sector educativo etc. Debemos terminar esta guerra del siglo pasado con la mirada puesta en el que viene. No se valen añoranzas en un mundo tan competitivo.

En estas tareas es muy importante el aporte de los partidos, fundamentalmente el Liberalismo en cuyos principios de redistribución del ingreso, justicia social, respeto a las Libertades y al Estado de derecho cabemos todos los colombianos y no solo los que votaron por Santos, un Liberal de cuna. Después de tanto, quedó probada su capacidad de convocatoria en las pasadas elecciones: el ex presidente Gaviria jalonó exitosamente la respuesta después de la primera vuelta y el ala social del Liberalismo, liderada por el ex presidente Samper, convocó a los sectores independientes y la izquierda que fueron definitivos.

¿Y ahora, después de las elecciones, qué? Pues ahora toca unirnos, abrazarnos y “jalar” para el mismo lado, ese que queda al otro extremo de nuestro pasado de violencia, utilizando la formidable herramienta de un gobierno que ha recibido un mandato claro para construir la Paz.

@herejesyluis

 

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