Por: Luis Felipe Henao

¿Y dónde está el piloto?

Han transcurrido ocho meses del Gobierno y no vemos nada que dé esperanza sobre el futuro del país. Por el contrario, las perspectivas no son buenas.

En los campos político, regional, económico, internacional y de seguridad hay más incertidumbres que certezas y lo que se anunció como un proyecto político abierto se ha convertido en el simple desarrollo de la agenda del Centro Democrático dirigida a aumentar la polarización. En lo político no se ha logrado generar una alianza en torno a un proyecto del presidente Duque. La idea inicial de hacer un gran acuerdo nacional ha sido reemplazada por el manejo de la agenda legislativa de Uribe, la cual no coincide necesariamente con la del país. Se han caído varios proyectos de ley por su falta de concertación y liderazgo con las bancadas. Con el agravante de que se empezó a espesar la mermelada, atacando sus propias propuestas e irrespetando la independencia del Congreso. En materia social, la promesa de acabar la polarización se está convirtiendo en todo lo contrario. La división es cada vez más pronunciada entre amigos y enemigos de la paz. Los que apoyan la implementación del Acuerdo Final son etiquetados inmediatamente como defensores de violadores y en las regiones las campañas (y las vallas) se han centrado nuevamente en la crítica al proceso de paz en vez de proponer salidas a los problemas del día a día.

En las regiones se ve que estos bandazos del presidente solo generan incertidumbre y los esfuerzos por tener un mejor país se van despedazando. Para poner solo un ejemplo, la situación en el Cauca es insostenible. Desde Bogotá se ve como una simple protesta de unos indígenas que quieren más presupuesto en el Plan de Desarrollo. Sin embargo, desde Popayán la situación es totalmente crítica. El bloqueo ha hecho que no haya gasolina para desplazarse y que empiecen a escasear los alimentos. Tampoco hay casi vuelos y los pocos disponibles se deben pagar a casi un millón el trayecto, lo cual ha dejado a esa importante ciudad prácticamente desconectada. La política internacional, que hace unos meses parecía el aspecto más positivo del Gobierno, es otra materia perdida en estos ocho meses. La ONU, la Unión Europea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y gran parte de la comunidad internacional ven amenazada la paz y han hecho fuertes críticas al Gobierno por sus ataques a la JEP. La estrategia de presión diplomática contra el régimen de Maduro, que parecía el mayor logro de Duque, se quedó estancada. En materia económica, la anunciada economía naranja no ha arrancado y el desempleo ha aumentado. En seguridad, las cifras de homicidios han crecido notablemente y la criminalidad cada vez es más grave en las ciudades. Los cultivos de coca siguen aumentando y no se ve en marcha ninguna de las ideas de campaña para mejorar esta situación. Incluso Donald Trump dijo que Santos era más eficiente que Duque en la lucha contra las drogas.

Presidente, todos sabemos que usted es un buen hombre y conocemos sus capacidades, gobierne usted, tenga su propia agenda. Como decía Walt Disney, la fórmula del fracaso es querer quedar bien con todo el mundo. Usted es el piloto de este avión y todavía hay mucho tiempo para recomponer el camino o al menos para fijar un destino distinto al recrudecimiento de la polarización en Colombia.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Felipe Henao

El cogobierno judicial de las entidades

La Nueva Patria Boba

El legado de Darío Arizmendi

Nuestros Notre Dame