Por: Felipe Zuleta Lleras

Y habló el dictador

NUEVAMENTE USTED, SR. URIBE, DEJÓ ver su perfil dictatorial durante su alocución del jueves en la noche en la que plantea un referendo para que se repitan las elecciones de 2006.

Acude usted, Sr. Uribe, nuevamente a la mentira y a los sofismas de distracción para cambiarle la agenda al país y perpetuarse en el poder ante el gravísimo hecho de haberse reelegido mediante una reforma constitucional producto de la comisión de un delito.

Pero claro, usted, haciendo gala de sus calidades histriónicas, acude al expediente de la calumnia para tildar de guerrilleros a los valerosos magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

No fueron los magistrados quienes desviaron el poder para lograr su reelección, reelección que resultó del dañado y punible ayuntamiento entre una delincuente y unos funcionarios de su gobierno.

Lo peligroso de todo esto es que con su posición del jueves, Sr. Uribe, dejó claramente establecido que usted cree estar por encima de la ley y la Constitución y que, de contera, no está dispuesto a cumplir las normas cuando éstas le resultan molestas o inconvenientes.

Por eso no quiere contestarle a la Suprema la solicitud para que le aclare si puso en conocimiento de las autoridades los delitos que estaban cometiendo los paramilitares en la cárcel y que llevaron al Gobierno a extraditarlos. ¿Acaso es mucho pedirle a usted, Sr. Uribe, que explique si omitió denunciar unos delitos como le corresponde en su calidad de jefe del Estado?

Los hechos que estamos presenciando nos confirman que estamos frente a un dictador que ha pisoteado las normas que deben regir la conducta de todos los ciudadanos. No le basta a usted, Sr. Uribe, con haberle dado un golpe a la Corte Suprema ante el fracaso de sus maniobras para desprestigiarla de la mano de delincuentes como Tasmania, sino que ahora pretende además acudir a un Congreso parapolitizado para que mediante una ley de referendo improcedente se convoque a nuevas elecciones.

No desconocemos que usted, Sr. Uribe, utilizará todos los instrumentos del Gobierno para que el Congreso le apruebe su referendo. Si ya logró reelegirse mediante la comisión de un delito, como quedó probado, seguramente no le importará que se cometan otros con tal de perpetuarse, aun cuando el referendo no cabe en la hipótesis que usted plantea.

Por el bien del país, por el suyo y el de su familia, no siga sometiendo la democracia a sus antojos dictatoriales. El pueblo colombiano le reconoce su lucha valiente y aguerrida contra la guerrilla más cruel y despiadada del mundo, pero eso no lo exime de respetar la Constitución.

Me imagino, Sr. Uribe, que usted no está dispuesto a renunciar a pesar de que sabe que con su conducta megalómana de irrespetar las normas del Estado de derecho y las decisiones de los jueces supremos acabó subvirtiendo el orden constitucional. Pero eso a usted no le importa, Sr. Uribe, porque es tal su estado de obnubilación que acabó de verdad creyéndose que usted y el Estado son lo mismo, como lo creía también otro, ese sí emperador: Luis IV.

Nos corresponde a los demócratas ponernos de pie para defender la democracia que usted, Sr. Uribe, pisotea porque “le tiene amor a Colombia”.

Preparémonos para luchar contra el tirano que mostró su verdadera cara, la misma cara que han mostrado otros dictadores que al final acabaron presos.

Felipezuleta.blogspot.com

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