Por: Tatiana Acevedo Guerrero

"(…) y perdí mi vida tras un sueño"

SEGÚN INFORMAN LOSMEDIOS, LA semana pasada se profirió resolución inhibitoria en el caso de los homicidios de Julio Daniel Chaparro y Jorge Torres Navas, ocurridos el 24 de abril de 1991. Se decretó la impunidad. La justicia cojeó ciega y por supuesto nunca llegó. La renuncia es oficial.

El fiscal encargado del caso habría afirmado, según la revista Semana, que los cuatro asesinos de Chaparro y Torres fueron ultimados en combates con la Fuerza Pública. Se trataría, en concreto, de guerrilleros del Eln que confundieron a los dos periodistas con informantes del Ejército. Y como los confundieron, el crimen no habría sido perpetrado por su condición de periodistas. En consecuencia, los delitos deben prescribir.

Por donde se le mire, una cruel insolencia. ¿Olvida acaso el fiscal que el motivo que llevó a los dos hombres a Segovia no fue otro que el de continuar con la serie de crónicas “Lo que la violencia se llevó”? ¿Ignora que Julio Daniel Chaparro recorría por aquellos días diversos pueblos azotados por la violencia ejercida por paramilitares, guerrilleros y militares? ¿Desconoce, tal vez, que estas crónicas le valieron un Premio Simón Bolívar?

En una guerra tan degradada y empantanada como la colombiana, en la que las alianzas y los pactos fugaces son el escenario natural de cuanto chisme y malentendido es buena oportunidad para disparar, el cronista que hace reportería está parado en una línea bien delgada. El resultado de sus pesquisas, diga lo que diga, será cuestionado. Y el oficio que le fue encargado incomodará, siempre, a todos los involucrados.

Chaparro y Torres murieron por ejercer el periodismo. La Fiscalía, que durante décadas descuidó el proceso, no puede salir ahora a decirles a sus familiares que, tras de que no fue capaz de impartir justicia, modificará la historia para así cumplir con sus necesidades burocráticas. Otro es el recuerdo que este periódico tiene de estos dos valiosos colombianos. Y esa memoria, ella sí imprescriptible, no la borrará de un plumazo una amañada resolución.

 

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