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hace 11 horas
Por: Mar Candela

Y sigo hablando del amor en tiempo de patriarcado

«Incluir cuestiones epistemológicas referentes a la validez del conocimiento sociológico dentro de la sociología del conocimiento es algo así como querer empujar el coche que uno mismo conduce». —Berger P. y Luckmann T., 1968

Analizar desde la sociología y la antropología o cualquier ciencia humanista el amor romántico como objeto de estudio es analizar esas disciplinas en sí mismas, ya que las herramientas conceptuales que estas ciencias (sociales) utilizan para examinar la sociedad son las que a la vez se emplean para producir conocimiento sobre la misma, las que maneja la sociedad para organizarse y las que se usan para el análisis. Por tanto, esos estudios quedan escasos y generan más preguntas que respuestas. Por eso hoy solo puedo ser franca. Hay demasiadas teorías sobre el amor romántico y ninguna que nos dé respuestas definitivas ni soluciones mágicas.

Evoco, invoco y provoco la vida que quiero --y en ese ejercicio me equivoco, me descuido, me caigo, me pierdo--. Y aunque es cliché, no deja de ser una verdad sublime. El único modo de encontramos es perdernos. Nos duele, nos cuesta y nos asusta. Si lo abrazamos nos sorprende y eso aplica para todo. Aplica para el amor.

El amor que es el territorio más difícil para cada mujer porque fuimos educadas para amar de un modo que controla, que domina. Que genera relaciones de poder. Que impone una jerarquía en familias una vez decidimos hacer familia a partir de ese amor.

Entonces puedo meditar desde esa realidad muchos temas. Hoy hablaré del amor que construimos a diario. Todos los días tenemos esa tarea porque sabemos que probablemente así lograremos disfrutar diariamente por años de cada detalle como lo hacemos en ese momento químico, tan fantástico y sublime como pasajero, que es el encantamiento del enamoramiento. El amor desde mi experiencia debe convertirse en una disciplina para derribar el sentido del amor impuesto por el patriarcado, como Berger P. y Luckmann T., en 1968, lo han expresado.

«Incluir cuestiones epistemológicas referentes a la validez del conocimiento sociológico dentro de la sociología del conocimiento es algo así como querer empujar el coche que uno mismo conduce».

Entendida pues la sociedad como proyecto político no resulta difícil encontrar la relación entre la noción de amor romántico y la violencia de género.

«La educación de las mujeres siempre debe ser relativa a los hombres. Agradarnos, sernos de utilidad, hacernos amarlas y estimarlas, educarnos cuando somos jóvenes y cuidarnos de adultos, aconsejarnos, consolarnos, hacer nuestras vidas fáciles y agradables; estas son las obligaciones de las mujeres durante todo el tiempo y lo que debe enseñárseles en su infancia». —Emilio Rousseau, 1759

Y por la cifra de denuncias de violencia de género dentro del marco del amor romántico puedo afirmar que actualmente aún no somos libres de esos conceptos heredados sobre el amor de pareja.

Aunque estamos en verdadero despertar y cada vez más mujeres hemos decidido asumir el reto de abrir nuestro propio laboratorio del amor para aprender y desaprender lo que sea necesario para salvar nuestra vida y la vida de las que vienen. Para acabar con la violencia de género dentro del marco del amor romántico. 

«El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque te ve». —A. Machado

Es momento de replantearnos las dinámicas amatorias y verlas desde la idea de que el amor no es una definición de diccionario que no define nada. Y dejemos de estudiarlo desde afuera. Tenemos que hacer nuestra propia construcción lejos de todo lo que nos han enseñado y empezar a amar conscientemente sin nutrir hábitos de dependencia que no nos dejen detectar cuando el amor es veneno.

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2018-12-13T10:00:58-05:00

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