La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 3 horas
Por: Esteban Carlos Mejía
Rabo de paja

¿Y usted cuánto tiempo aguanta?

Para mí, las elecciones presidenciales de este año fueron un fracaso de principio a fin. En la primera vuelta a mi candidato le dieron severa mondá. En seguida, para no blanquear el voto, me tocó votar por un ególatra. Y después, para acabar de ajustar, ganó la mascotica del capataz de la cizaña. Lo que es la vida. Juré no volver a pensar en política y me prometí solo escribir columnas sobre literatura, libros y bagatelas por el estilo.

“La política es dinámica”, aseguran las malas lenguas. Y tienen razón: cada día los políticos nos asombran con sus osos, metidas de pata, lapsus, imbecilidades sin igual. ¿Entonces? ¿Dejar de hablar de política? ¿Dejar de criticar a Uribe, gamonal de pueblo, falso mesías y verdadero satanás? No ha sido fácil, la neta, pero ahí voy. A veces me siento como esos fumadores que un día cualquiera le pegan una última chupada al último pucho, botan la candela, por más Zippo que sea, y se pasan el resto de la vida contando el tiempo que llevan sin fumar, no en días sino en kilos de más. Gracias a dioses y demonios, hay salvación fuera de la política. La ficción literaria y otros temas.

Sofía Gómez Uribe, por ejemplo. Aunque ella no sea un tema sino una reina, qué digo, una emperadora, mejor dicho, una emperatriz, óiganme a mí, una diosa. Diosa de los mares, dicho sin hacer poesía coja. ¿Por casualidad han visto el video de su nuevo récord en apnea de profundidad? Es sublime. Una sirena que nada con la sutileza de una fragata portuguesa, sin su dañina ponzoña, mientras baja hacia la oscuridad de las aguas. Segura, diestra, elegante, hermosa. ¡Hija de Neptuno!

Repito y repito el video, dominado por tanta belleza casi irreal. Lo pongo en slow motion y alrededor de Sofíagómezuribe me parece ver escualos y lestrigones y cíclopes y pitones. Veo quelidras, báculos y faras, todas acuáticas, y cencros y anfisbenas y demás criaturas de La odisea, de Homero. Y eso, sin dosis mínima. En estos días, un tuitero le dijo que no batiera más marcas. “Respeta a Poseidón, dios de los mares”, le advirtió. Ella le respondió con naturalidad: “Poseidón es mi papá y me da permiso...”.

Ochenta y seis metros, o sea, más o menos un edificio de 34 pisos, sin contar el sótano, ida y vuelta. Y todo sin respirar: dos minutos y 57 segundos. Hagan la prueba, damas y caballeros. Tomen aire, tápense la nariz y aguanten… ¿Cuánto tiempo soportaron? Van bien. Ahora solo les falta aprender a nadar. (Emoticón de carita sacando la lengua).

Rabito: “Lo decisivo jamás se muestra, ni siquiera se comunica, o no en su momento; al contrario, se esconde y se silencia siempre, o durante muchísimo tiempo: si acaso se cuenta cuando ya no interesa, cuando es pasado remoto, y a la gente el pasado le trae sin cuidado, cree que no le afecta y que no puede cambiarse, y lleva razón con esto último”. Javier Marías. Berta Isla, septiembre de 2017.

Rabillo: “Lo que pasa —prosiguió Nocio— es que son unos católicos. Son unos católicos viejos, fanáticos, siniestros. Y no lo saben. Lástima que la Iglesia católica tenga tanta prisa por adecuarse a los nuevos tiempos: si se endureciese, si volviese a ser intransigente y feroz como en la época de Felipe II, de la Inquisición, de la Contrarreforma, ésos entrarían en tropel. Prohibir, perseguir, castigar: eso es lo que quieren”. Leonardo Sciascia. El contexto. 1971.

Rabico: ¿Uribe es el Fujimori colombiano o Fujimori es el Uribe peruano? Ay, no, Dios mío, qué enredo.

@EstebanCarlosM

 

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