Por: Carmen Barvo

Y a usted: ¿le leyeron cuando era niño?

LA PREGUNTA QUE ENCABEZA ESTA columna puede sonar densa, o caprichosa, pero esconde varios significados que, desde Fundalectura y otras instituciones como el Ministerio de Cultura, hemos intentado respondernos desde hace mucho tiempo.

Esta semana, cuando se inicia la Feria del Libro, una vez más se pondrá el tema de la lectura en boca de muchos. Quizá vale la oportunidad para preguntarse cuáles son las políticas de Estado para garantizar que los colombianos, desde la más temprana infancia, tengan acceso a los libros y a la lectura. Y esa pregunta sí que no es caprichosa. Según lo demuestran países como el Reino Unido, a través de programas como BookStart, la inversión en lectura tiene un retorno social real, a mediano plazo. Según los investigadores de este programa demuestran que por cada libra esterlina que invierte el Estado en materiales de lectura para los más pequeños, se recuperan £25. No se trata de una fórmula, como pensarán muchos, arbitraria o metafórica, sino que está demostrada en sesudos estudios como el SROI (Social Return on Investment), con los cuales, fundaciones como BookTrust, han convencido a los más escépticos que dicha inversión no solo crea mejores lazos sociales e incluyentes, sino que puede verse reflejada en renglones que, ingenuamente, muchos creían alejados de la lectura, como la economía.

Tal vez esta feria nos sirva para reflexionar sobre cómo vemos padres, educadores, y demás involucrados el tema de la lectura y los otros lenguajes expresivos como la música, la danza, la tradición oral y el juego en la primera infancia. La Ministra de Cultura, Mariana Garcés, lanzará esta semana, en el marco del Congreso de Lectura, una política dirigida a ese grupo poblacional en materia de cultura. Dicha política contempla la puesta en marcha de un Plan Nacional de Lectura y escritura, que se hará conjuntamente con el Ministerio de Educación.

Valga insistir que esa loable política, y el interés del Estado, debe tener dolientes en la contraparte: es decir, en padres más inquietos que estén dispuestos a entender que regalarse una media hora de lectura diaria junto a sus hijos ensancha los horizontes y los dota de habilidades para la vida, para la escuela, para el trabajo y lo que es más importante, estrecha los lazos afectivos; a los maestros para que reflexionen en las maneras de inscribir a los niños en los libros, y en la lectura de una manera libre de obligaciones; y claro, en las instituciones como Fundalectura y tantas otras, para que seamos capaces de entender que las formas de lectura han cambiado, y ya no sólo son los libros de papel los que le ofrecen el mundo a los más pequeños, que ahora acceden a uno virtual, artístico, musical, y de juego, en donde también leen.

Que el tema se discuta y sea materia de reflexión para los medios, la academia, los jardines infantiles, los colegios públicos y privados, los maestros, los alcaldes y gobernadores, es el objetivo de este Congreso Nacional de Lectura, cuyo principal objetivo es seguir sembrando la lectura en los mediadores para que mañana, los niños de hoy, sean ciudadanos críticos, pues en su infancia, sí les leyeron.

* Directora Ejecutiva Fundalectura

 

 

 

Buscar columnista