Por: Ernesto Macías Tovar

Y Vargas Lleras ahí…

La coherencia no ha sido una virtud del habilidoso político Germán Vargas Lleras. Como senador pedía a funcionarios "cuestionados" apartarse de sus cargos, 'por simple dignidad'.

Curiosamente hoy el ministro Vargas Lleras es uno de los funcionarios del actual gobierno cuya conducta es delicadamente señalada, no solamente por el clientelismo que le es característico, o por haber utilizado una aeronave de los Nule para su campaña, o por ser el padre y negociador del adefesio de la justicia; sino por graves señalamientos que en otras latitudes lo tendrían marginado de las mieles del poder.

Sin embargo, atrincherado en su cargo oficial saca una disculpa, más que una prueba, para desvirtuar cada imputación que recibe. El ministro Vargas lleva sobre sus hombros acusaciones tan delicadas como las que reiteradamente le ha hecho el expresidente Uribe, por haber utilizado el tráfico de influencias como senador para conseguir la designación de magistrado en la Corte Suprema de Justicia de su excompañero de lista al Congreso Augusto Ibañez; sobre la cual no se le ha escuchado respuesta alguna. Y, la otra, que es de la mayor gravedad; por haber sido compañero de cacería y de polígono del extraditado Salvatore Mancuso. Respecto de esta acusación, Vargas Lleras ha dicho que fue desvirtuada porque el paramilitar negó que haya sido cierta. Es decir, para el ministro la palabra del delincuente deja sin piso su culpabilidad.

Si la teoría de Vargas en el caso de Mancuso fuera la correcta, la justicia debería aplicarla y tomar como prueba “reina” las declaraciones de alias “El Duro”, miembro del “Cartel de los Llanos”, quien afirmó a la revista Semana que “Caro Chaparro” hizo aportes económicos a su campaña -la de Vargas- en 2002. Y que fue tan efectivo el apoyo de paramilitares en Casanare que pasó de 39 votos que obtuvo para el Senado en 1998, a 7.254 en las elecciones de 2002, cuando aún no lo conocían en ese departamento.

Asimismo, recientemente se conoció que la Procuraduría abrió un proceso al ministro Vargas Lleras, precisamente por presuntos vínculos con “Paras” de Arauca y Casanare, concretamente con alias “Martín Llanos”. Y, es curioso, que el ministro, después de haber permanecido por espacio de dos meses en silencio y escondiéndose de los medios de comunicación por lo del adefesio de la justicia, salió la semana anterior en la emisora W Radio diciendo que estaba seguro que la mayoría de los testigos citados en ese proceso declararían a su favor. ¿Por qué tanta seguridad?

Ahora, si bien es cierto, todo lo anterior está en etapa de investigación o de indagación preliminar, sin duda el ministro Germán Vargas Lleras es, de lejos, el funcionario más cuestionado de actual gobierno, no solo por la cantidad de acusaciones en su contra sino por la gravedad de las mismas; sin embargo, además de autoproclamarse “ministro estrella”, ni él acude a la “simple dignidad” de la que se jactaba cuando era senador, para apartarse o retirarse del gobierno y defenderse desde afuera, ni el presidente Juan Manuel Santos, que se ufana de combatir la corrupción, han actuado coherentemente en este caso. Mientras tanto, Vargas Lleras sigue ahí…

@emaciastovar  

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