Por: Cristo García Tapia

Ya no va el 20 de Enero

Un legislador regional de Sucre, diputado, ha dicho que la decisión del acalde de Sincelejo, de suspender las corralejas para el 2014, es un “acto de cobardía”.

 Una corresponsal de un noticiero de televisión, CM&, la noticia, que las corralejas del 20 de Enero “generan más de 15 mil empleos”.

Y FENALCO, gremio de los comerciantes, que “el comercio formal no tiene relación directa con las corralejas y más bien se ve afectado durante los 6 días de toros”.

Que el alcalde de Sincelejo sea el cobarde del pueblo, la corraleja la mayor fuente de empleo en la historia económica de Sucre, a la vez que el comercio formal y regulado el más afectado con los 6 días de toros, cuanto deja ver es el imaginario distorsionado y delirante de una sociedad en estadio inferior de formación de su identidad, perfil y destino.

La corraleja, cuyo origen, desarrollo y vigencia refleja, además de lo señalado, las relaciones y el modo de producción agrario predominante en las sabanas de Bolívar, Sucre y Córdoba, Región Caribe de Colombia, es en esencia un lastre histórico que visibiliza y determina de forma significativa el atraso, subdesarrollo y precariedades sociales, económicas, culturales y humanas, de esta región.

Entre el conjunto nacional, son las de estos pueblos las más abultadas y negativas de las variables que contribuyen a promover y a consolidar niveles de calidad de vida y desarrollo humano nada equiparables a la media reglada para países como Colombia.

Desde luego, hay otros elementos que pesan en la canasta del desarrollo, progreso y modernización de estas sociedades, pero menos cierto no es que hay estorbos que las atascan y frenan de manera tal, que cuanto acontece en ellas es un proceso de decadencia y anomia que las lleva inevitable a su parálisis e involución.

Es el caso de algunas tradiciones y expresiones culturales que, como la corraleja, han sido rebasadas por la historia y por nuevas formas de expresión que, sin perder su esencia, fisonomía e identidad, son civilizadas, incluyentes, participativas y de amplio espectro popular y aceptación social.

Y, por supuesto, exentas del componente de barbarie que es inherente a la corraleja, en donde hombre, toro y cabalgadura, son víctimas por igual de atroz violencia, sometimiento e indefensión.

Pero no solo muestra la corraleja el paisaje humano decadente del ser como víctima de una tradición ilegitima y nociva, es también esta falsa tradición la más fiel representación de una deprimida e incipiente economía; de unas relaciones políticas de subordinación, clientelismo y corrupción.

Y de la resistencia que oponen sectores de esta sociedad agraria y vacuna, claramente identificables, a los procesos de modernización de las relaciones y modo de producción imperantes y vigentes en estos territorios.

A las dinámicas económicas transformadoras del capital, la ciencia, la tecnología y la academia, como vectores y catalizadores de primera magnitud en los procesos de cambio de modelo, mentalidad y poderes que requiere con prioridad la sociedad sobre la cual se asienta la falsa tradición y cultura de la corraleja y sus expresiones de barbarie y subordinación.

No en vano puede señalarse que, en aquellas sociedades en las cuales logra imponerse la modernidad, “la disciplina del capitalismo industrial: previsión, ahorro y rechazo a los aspectos supersticiosos de la religión”, desaparecen los viejos valores y aquellas manifestaciones culturales que los expresan.

Y, en el ámbito local y regional de la corraleja, que es lo que se busca con su “desmonte”, el de una tradición espuria y de expresión cultural popular, igualmente falsa, sobre el cual cabalgan orondos los garrocherros del poder en Sincelejo, Sucre y buena parte de las sabanas del Caribe.
Estorbo para la modernidad, la corraleja no es más que el referente histórico, cultural y social, propio de sociedades atrasadas y sojuzgadas por la superstición, la incultura política, el pensamiento agrario predominante y un incipiente desarrollo que a duras penas asoma.

Ahh, y una clase regente incompetente, corrupta y expoliadora de los bienes y dineros públicos. Y otros bienes y haberes: tierras, ganados, aguas y ciénagas.


*Poeta.
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@CristoGarciaTap

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