Por: Olga Lucía Barona

Ya vamos llegando...

El sueño está cerca de volverse una realidad.

Si bien aún el tiquete a Brasil no está en el bolsillo, sí tenemos licencia para ilusionarnos. Y es que esta selección de Colombia estoy segura de que emociona hasta al más incrédulo. Es sencillamente arrolladora, contundente, compacta, alegre y, lo más importante, efectiva.

Aquellas épocas en las que se sufría más de la cuenta cuando uno se sentaba a ver los partidos de la selección, por lo menos hasta hoy, pasaron al olvido. Ahora uno saca pecho y dice con orgullo: “Sí, gracias, esta es mi selección”.

Y es que lo que más tranquiliza a la hora de soñar es que además de que se nos dan los resultados hay fútbol, y de sobra, y con ese sí podemos llegar a donde queramos. Claro, sin entrar a los extremos triunfalistas. Todo paso a paso.

Ayer si bien ningún jugador desentonó, hay que hacerle un capítulo especial a Juan Guillermo Cuadrado, un hombre con llegada, chispa, la alegría hecha jugador en la selección. Él fue quien hizo el pase gol para el tanto de Macnelly Torres, quien también tuvo un nivel destacable, fue incisivo en el ataque y repartió a sus compañeros varias opciones de gol. Y mis aplausos también para Abel Aguilar, seguro, inteligente, abrió los espacios y fue protagonista del segundo tanto que finalmente marcó Carlos Valdés. Y claro, bien por Teo, que adornó el partido con el tercer gol. Y El Tigre que se anotó con el cuarto y Armero que cerró con broche de oro.

Según los cálculos, la selección está sólo a seis puntos de Brasil. Y así, como dice la canción del grupo Niche: “Ya vamos llegando... no puedo evitar que los ojos se me aguen”.

 

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