Por: Alberto Donadio

Yalile Lamk

No es ilegal la actuación de la abogada Yalile Lamk Nieto, pero sí es afrentosa. Lamk representa a César Fernando Mondragón en la liquidación por captación masiva e ilegal que se adelanta en la Superintendencia de Sociedades por la quiebra fraudulenta de Estraval, donde Mondragón y sus secuaces estafaron a 4.600 inversionistas vendiendo la misma libranza hasta seis veces. Lamk visita con frecuencia La Picota, donde Mondragón estuvo recluido desde enero hasta hace unos días, acusado de una catorcera de delitos: captación masiva y habitual de dineros del público, no reintegro de la captación, enriquecimiento ilícito, lavado de activos, falsedad en documento privado, concierto para delinquir y estafa agravada.

No es ilegal que uno de los capos del cartel de las libranzas tenga defensora. Pero sí es escabroso que Lamk presente ante las autoridades un documento que contiene una flagrante falsedad. El 3 de mayo, la abogada radicó ante Supersociedades el plan con el que Mondragón alega que les va a pagar a las víctimas. El capo enumera títulos y predios y en la página 12 afirma que “no cuenta con más recursos o propiedades que pueda poner a disposición de los inversionistas afectados”. Falso, pues omite los US$3 millones que recibió en septiembre por la venta de un penthouse de 511 metros cuadrados en Aventura, Florida. El inmueble tiene seis dormitorios y cinco baños y medio. No es la única falsedad que prohíja Lamk, que hace diez años, como superintendente financiera delegada, tomó decisiones en cuanto a Estraval. Mondragón también afirmó que por más de diez años las autoridades de control hicieron visitas a Estraval sin un llamado de atención y sin que se le hubiera advertido “de estar incursos en una captación masiva y habitual”. Pero en febrero de 2014 la superintendente financiera delegada Luz Ángela Barahona Polo consignó en un oficio que el valor de las libranzas negociadas entre Estraval y sus clientes “no alcanza a cubrir el valor total que les prometió pagar dicha sociedad a tales clientes compradores”.

Hay algo más grave aún: Yalile Lamk ostenta el cargo de juez. Hace parte del tribunal disciplinario del AMV, el Autorregulador del Mercado de Valores, que, pese a ser un organismo privado de autovigilancia de la bolsa, está facultado legalmente para imponer multas y sanciones. En noviembre, como presidente del tribunal, Lamk sancionó con expulsión del mercado de valores al corredor de bolsa Juan Camilo Viveros Rubiano, quien, según reveló Juan David Laverde en El Espectador, realizó operaciones fraudulentas que le causaron a Bancolombia pérdidas por casi $5.000 millones. Cien veces más ($560.000 millones) suman las pérdidas ocasionadas por Mondragón en contra de los clientes de Estraval. Yalile Lamk, que presenta memoriales falsos ante los organismos oficiales, no tiene autoridad moral para juzgar a nadie. ¿Cómo puede el AMV enaltecer a esta “magistrada”?

Y una pregunta para el fiscal Néstor Humberto Martínez: ¿por qué fueron acusados los capos de Estraval y no los de Elite, que en alianza con las cooperativas del excongresista Roberto José Herrera atracaron a más de 6.000 víctimas de las libranzas?

 

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