Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Zoológico de Cali: un ejemplo nacional

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de visitar el zoológico de Cali. De esta visita me quedó una impresión muy positiva.

Los animales están bien alimentados y tienen apariencia saludable. La muestra de fauna está conformada en un 92% por especies colombianas. Los escenarios presentan un mantenimiento óptimo y un notable montaje, para salud de los animales que los ocupan y el placer de quienes los observan. Estas condiciones contrastan con las observadas en otros zoológicos del país.

La visita se inicia con un video pedagógico sobre el zoológico y el comportamiento de las hormigas. Se resalta la sabiduría de la naturaleza y la importancia del trabajo en equipo entre los seres vivos. El video nos habla de que Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo y que si bien es interesante observar al tigre de Bengala y al oso de Alaska, es muy importante conocer y disfrutar de la fauna colombiana. El mensaje refuerza la identidad de país y la necesidad de conservar nuestros ecosistemas naturales, que son el hábitat de nuestra fauna.

En términos de manejo y reproducción de especies el Zoológico de Cali ha jugado un importante papel. En él se reprodujo el cóndor de los Andes —mediante la adquisición de unos ejemplares de origen chileno reproducidos en el zoológico de San Diego, Estados Unidos—. El zoológico ha logrado éxitos reproductivos importantes con otras especies nativas, como la nutria gigante de río, seis especies de ranas venenosas, paujiles, pavas de monte, el gallito de roca y el flamenco del Caribe, entre otras. Sin embargo, ha sido difícil su intercambio con otros zoológicos, pues la legislación colombiana casi se lo impide. Bien valdría la pena revisar este hecho y facilitar el intercambio entre zoológicos. De otra parte, sería importante que las CAR aportaran para reproducir especies nativas y reintegrarlas a sus espacios naturales.

Varios factores contribuyen al buen funcionamiento del zoológico. El municipio de Cali aportó el lote, pero el lugar es administrado por la Fundación Zoológica de Cali, lo cual evita que los politiqueros lo manejen a su antojo. La participación y aporte de la empresa privada en la Junta Directiva de la Fundación evita que los caprichos de los gobernantes afecten una actividad que requiere estabilidad y gestión de largo plazo. El zoológico vive en un 50% de los ingresos de taquilla, en un 35% de los servicios que presta, como venta de alimentos y bebidas, souvenirs y eventos que realiza, y el 15% restante de convenios con ONG ambientales, entidades públicas y algo de apoyo del sector privado.

El zoológico de Cali es un buen ejemplo en el largo camino que nos hace falta recorrer para que los zoológicos sean un instrumento efectivo de conservación para nuestras especies amenazadas.

 

 

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