Ser aburridos

El dúo inglés, integrado por el vocalista Neil Francis Tennant y el teclista Christopher Sean Lowe, se presenta hoy en Bogotá como parte de su ‘Electric Tour’.

El dúo Pet Shop Boys estuvo por primera vez en Colombia en 1994.  / Archivo particular
El dúo Pet Shop Boys estuvo por primera vez en Colombia en 1994. / Archivo particular

Los odiaba. Sencillamente no soportaba quedarme en la emisora que, en 1986, transmitiera West End Girls. Y luego, del mismo disco, pasaban a cada rato Suburbia. Detestables, banales, “discotequeros”. Deseaba que se desvanecieran junto a Wham (y su odiosa Careless Whisper). Era el año en que todas las chicas cantaban Like a Virgin y los hombres se identificaban con Shout (Tears for Fears), Money for Nothing (Dire Straits) o se peinaban como los Wild Boys de Duran Duran. Yo estaba fascinado con Prince, Chaka Khan, Power Station, The Cure (o sus parientes latinos, Soda Stereo). Tan sólo era otro chico de 13 años que, en Bogotá, se pasaba horas escuchando la radio intentando descubrir en ella una ruta de escape a mejores mundos.

En el 87, el odioso dúo regresaría con It’s a Sin y las cosas cambiaron un poco. Imaginen lo que fue sintonizar un día una canción que decía “siempre he sido el que tiene la culpa / por todo lo que quiero hacer / no importa cuándo o dónde o quién / ha tenido una cosa en común, también / es un pecado, es un pecado, es un pecado”. Cualquiera que te cante eso a los 15 años es bienvenido en tu universo, lleno de hormonas y culpas. Así que en algún cassette grabé por primera vez la nasal voz de Neil Tennant y los teclados de Chris Lowe.

Pero sólo un año antes de salir del colegio empezó mi pasión por la banda. No fue Domino Dancing (canción demasiado comercial para mi gusto, con sólo un punto interesante: la chica del video en su vestido negro; claro que no entendía por qué había tantos chicos bonitos y ella como tan triste, aunque corrían rumores). Lo que hizo clic en mi vida y los convirtió en amigos eternos fue Left to My Own Devices, canción que arranca con sonidos sinfónicos y luego se transformaba en algo imposible de resistir bailar, cargada de teclados y sonidos eléctricos, una fusión desconocida pues juntaba al “chico culto” con el “discotequero”. Y la letra decía: “era un chico solitario, sin fuerza, sin felicidad / en un mundo propio atrás en el jardín / no quería competir, o jugar en la calle / ya que en una vida secreta era un general Roundhead”. La canción añadía “enfrenté una elección a una edad difícil / ¿debo escribir un libro? ¿O debo actuar en el escenario? / Pero en el fondo de mi cabeza oía pisadas lejanas / Che Guevara y Debussy al ritmo de un beat disco”. ¿Ah? Con palabras y sonidos hermosamente construidos, este dúo le cantaba a la vida de quienes ven las cosas “un poco diferente” y sueñan con algo mejor. ¿Cómo no perderse para siempre en las letras, los misterios, las referencias literarias, los datos históricos, los dobles sentidos, las palabras desconocidas y la producción electroacústica maravillosa que son la marca de los Pet Shop Boys?

Al iniciar los 90 llegó Behaviour, en la que la guitarra de J.J. Belle volvería a aparecer, dando pinceladas disco a canciones como Being Boring, pequeña pieza maestra del pop y la electrónica en la que se repasa la vida y los cambios que ella nos trae. Con referencias a Zelda Fitzgerald, el doloroso sida, los viajes, Tennant canta que siempre confió en que las cosas estarían bien y las peleas se arreglarían, encontrando siempre tiempo para nosotros y nunca siendo aburridos. Se convirtió de inmediato en la banda sonora de mi vida, y la he venido escuchando con los audífonos de mi primer Walkman, luego del Discman, para terminar luego en mi iPod. “Nunca soñé que me convertiría en la criatura que estaba destinado a ser / pero pensé, sin importar los sueños, que tú estarías sentado(a) cerca a mí”.

Los Pets han hecho que encuentre amigos. Bien en el colegio, donde trabé amistad con un alma gemela con la que hemos recorrido la vida y envejecido, o en la vida pública, donde por cortesía de Saúl Álvarez, de Musiteca, terminé conociendo al otro megafan de ellos en Bogotá. Hoy compro su música en formato digital, el día que sale, sin recargos o demoras por importaciones, lo que ha facilitado el acceso sin disminuir el interés.

Para muchos la carrera musical del dúo termina con Very, el álbum naranja cuyo diseño les valió estar en la colección permanente del MoMA de Nueva York. Bueno: les cuento que se quedaron a la mitad pues hay otros seis. Neil reconoce ser gay en Bilingual, el álbum que sale después de su visita a Bogotá en el 94 y que incluye en el librito fotos de la policía colombiana y El Campín. Su Metamorphosis es una canción que revela sentimientos y deja en claro que los PSB son representantes de una comunidad que dejaba de ocultarse para ocupar un lugar claro en la sociedad. Con su siguiente disco, Nightlife, hacen un comentario sobre la enfermedad al poner en la carátula caras borrosas que recuerdan los efectos de una droga para el VIH. Diseño con mensaje, que obliga a quien lo ve a cuestionarse, es una constante desde su primer trabajo, Please, cuya carátula incluía dos foto pequeñas de ellos y su título era un intento para que la gente fuera amable y, por lo menos al pedirlo, dijera por favor. Lowe es arquitecto, Tennant es literato, y han buscado rodearse de los mejores diseñadores gráficos (Mark Farrow), de imagen (Derek Jarman, Sam Taylor Wood, Bruce Weber), escenario (Zaha Hadid (¡!), Es Devlin), diseñadores de moda (Armani, Versace)... Mucho de mi aprendizaje de diseño se debió a leer las notas de producción y buscar a los creadores. ¡Se requirió un libro de 300 páginas para juntar su Catalogue!

Han sido productores y promotores del pop, han apoyado a artistas como Robbie Williams, The Killers, Lady Gaga, Madonna, Liza Minelli, David Bowie, Neil Hannon y Bernard Summer. Sus colaboraciones han abierto rutas musicales desconocidas que terminan siendo excelentes descubrimientos. Su costumbre de sacar sencillos con canciones no incluidas en los discos de estudio ha dado a colecciones enormes que se condensan luego en álbumes con temas que, para otros artistas, serían éxitos. Doce discos y cientos de sencillos y variaciones de su obra, con presencia constante, siempre han estado a la vanguardia de las tendencias creativas.

Elegantes, complejos, ambiguos, alegres, sombríos, exploradores, inquietos, secretos, sobrios, desfachatados, Tennant y Lowe han recogido todos los premios y la admiración que merecen, a la par que nos han mostrado el valor de aferrarse a una visión y explorarla. Por más de 25 años han ido puliendo esta obra que nos reta a aprender su idioma, mejorar nuestro léxico, apreciar nuevas formas de decir y hacer las cosas, de bailar. Herederos de Noël Coward, Óscar Wilde y Gilbert and George, los PSB son una de las más vitales piezas del mundo musical de nuestros tiempos. Los que creen que son una banda “ochentera” tienen un par de décadas musicales por descubrir y ponerse al día, porque la fiesta continúa...

 

 

* Docente universitario.

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