En diálogo con El Espectador, el congresista explicó sus razones:
¿Por qué hacerse a un lado?
Desde el período anterior, cuando incluso fui ponente del acto legislativo de la reelección, expresé clara y categóricamente mi posición en contra de ella. Yo voté negativamente el referendo en la Comisión Primera y en la Plenaria, dejando constancia de la inconveniencia de esa figura para la democracia. No estoy de acuerdo con la reelección así sea en 2050 y la conciliación lo que va a debatir es que aplique para 2010 ó 2014.
¿Pero esa postura no podría haberla expresado en la conciliación?
Estoy siendo honesto con mi partido y permitiendo que se nombre a otra persona. Por cierto, pienso que el tema de la reelección no fue un compromiso ni del Presidente ni de la U en la campaña electoral de 2006.
¿Lo mejor es dejar todo para la próxima legislatura?
Así es, en el curso de este referendo han aparecido muchas inconsistencias y en realidad no veo ánimo en la Cámara para aprobar el proyecto en estos momentos.
¿Y después del 20 de julio sí habrá ánimos?
No los veo. La gente ha comenzado a madurar y a darse cuenta de que este tema no es conveniente y que ni siquiera surgió por iniciativa popular, como dicen, sino que fue manejado por quienes estuvieron en la primera reelección.
¿Será que el Presidente sí quiere reelección?
No me cabe la menor duda. Acuérdese de que el decreto de extras de diciembre para aprobar el referendo lo firmó él.