Arte con personalidad

Fascinantes historias de coleccionistas y restauradores que han devuelto a la vida clásicos de la industria.

Clubes de coleccionistas, restauradores y fanáticos preparan sus vehículos sin descuidar un solo detalle. Los protagonistas de la exhibición cobran vida entre poderosos motores y carrocerías de lujo. Cada uno tiene una personalidad definida que se ha pulido con los años en medio de talleres y competencias. En un costado, los autos tuning se engalanan con accesorios y tecnologías de punta. Del otro, una decena de hot rods, street rods, clásicos y antiguos conservan intactas las líneas de los diseños más famosos y exclusivos desde los años 20 hasta los 60.

A lo lejos, mientras los carros rugen y cautivan a cientos de curiosos con sus motores sobredimensionados, un Ford F100 de1978 hace su aparición. Su dueño, Óscar Tamayo, se enorgullece del tesoro más preciado de su colección. “Mi pasión por los autos nació el día que mi padre me regaló este clásico en mi cumpleaños número ocho”. Hoy, con 42 años, este paisa se ha convertido en el presidente y fundador del club HotClassic Cars Medellín, un selecto grupo de amantes del mundo automotor que se reúnen y exhiben una destacada colección de 207 vehículos antiguos restaurados.

Aquellas joyas que durante décadas estuvieron escondidas en los sótanos de distintas ciudades colombianas han motivado a Óscar a desempolvarlas y rescatarlas para que vuelvan a hacer historia. La familia del Ford F100 de los años 1975 hasta 1979 forma parte de sus obras magistrales, que con paciencia y esfuerzo ha logrado modificar. Sus carrocerías originales se complementan con modernos motores que entregan una potencia inusual y se roban las miradas de los espectadores. Cada 20 días los integrantes del club comparten sus experiencias para participar en nuevas exhibiciones, desfiles y competencias.

En la reciente feria de Autopartes, en Medellín, también se destacaron los diseños personalizados. Con un aspecto deportivo y de tamaño mediano, los autos musculosos se posicionan como los reyes de la potencia. Sin mucho lujo, estos modelos cuentan con motores V8 que pueden alcanzar hasta 900 caballos de fuerza. Enrique Leyton, director y mánager de la empresa Leyton Cars Classics, explica que los primeros muscle cars fueron producidos por Chrysler, GM y Ford a partir de 1964 y se caracterizaban por ser biplazas y cupés. Actualmente, sedanes e incluso station wagons se han contagiado de la magia de los motores de alto desempeño. Incluso uno de sus carros de colección, un Chevy Bel Air de 1955, color azul y blanco, se ha transformado en una potente máquina de look clásico.

“Cuando lo vi por primera vez me enamoré. Por eso no dudé en comprarlo, porque quería convertirlo en un vehículo de talla mundial. Cada esfuerzo valió la pena, pues aun cuando he invertido cerca de $200 millones y muchos años creo que el resultado final ha sido el mejor. Al encenderlo su motor hace un ruido exquisito y conducirlo es una experiencia de lujo”, dice Leyton.

Este bogotano, de 47 años, cuenta que su pasión por los autos y el legado de su padre lo impulsaron a crear la empresa que desde hace 19 años se encarga de restaurar vehículos con más de 50 años de existencia. Junto con su equipo, Enrique modifica de ocho a doce carros al año y tarda entre tres y cinco meses en convertirlos en impresionantes obras de arte. Gracias a su experiencia y reconocimiento en el gremio, Leyton logró junto con sus clientes llevar a la feria una docena de leyendas automotrices como un Chevrolet Camaro de 1967 y otro de 1969, un Mustang de 1966, una pick up del 1956 y un Chevrolet Corvette del año 1965, cuyas modificaciones han superado los $50 millones.

Mientras una gigantesca limusina Cadillac 1950 cierra con broche de oro la ruta de los restaurados, Andrés Arias, director del portal especializado htrodcolombia.com, acompaña al Club de V8’s de la ciudad de Cali para explicarles a los visitantes las características de cada máquina. Vehículos con carrocerías voluminosas, con toques al motor y accesorios vistosos, rines de lujo y sofisticados trabajos de lámina y pintura, se suman a la lista de modelos de alto cilindraje.

Arias es dueño de un Ford Mustang 1980, apodado ‘El demonio rojo’, gracias a su motor 351W que le ha permitido participar en eventos de potencia como los piques de un cuarto de milla en los que ha ganado más de una vez en la categoría de los 12 segundos. “La restauración más que una pasión es un arte con personalidad, pues hay quienes dan la vida en sus proyectos sin importar cuántas horas de trabajo demande. Carros que a la vista parecen un caso perdido, terminan por convertirse en complejas obras que se niegan a desaparecer y desafían a las nuevas generaciones a conservar su mágico legado”.

 

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