La argentina que dejó su trabajo para irse a viajar por el mundo

Tailandia, Alemania, Grecia y Turquía son algunos de los destinos que ha visitado esta argentina que hizo lo que muchos quisieran: dejarlo todo e irse a caminar el mundo.

“Me bañaba, me cepillaba los dientes y me vestía; tomaba un café con leche, comía dos tostadas, chusmeaba el diario. Si llovía, quería quedarme en la cama; si había sol, pasear en bicicleta. Todos los días por un milisegundo pensaba en faltar al trabajo”. Así comienza el artículo que publicó en su blog Marina Bianco, quien dejó su empleo, en un fideicomiso en Buenos Aires, para dedicarse a lo que siempre quiso: viajar.

Tiene 28 años, es abogada y nació en Posadas, la capital de Misiones, al norte de Argentina. Aunque las deudas por pagar y, sobre todo, el miedo le impedían arriesgarse del todo, no fueron motivos suficientes para que no se fuese un par de días, tal vez semanas, de casa para conocer. “Cada centavo ganado en mi trabajo lo destiné a viajar por mi país, por América y también por Asia y Europa. Un día pensé que no tenía sentido trabajar todo el año para viajar quince o veinte días”, señala. En 2015, tomó la decisión definitiva y hoy ya ha empezado a escalar el territorio americano, visitando primero el norte de su país y Bolivia, donde está hoy.

Aunque esta aventura apenas da sus primeros pasos, la lista de países que ha pisado Marina no es pequeña, debido a que desde antes de dejarlo todo trabajaba, ahorraba y se escapaba por varias semanas a algún rincón del mundo. Estados Unidos, República Dominicana, Brasil, Uruguay, España, Italia, Alemania, Grecia, Turquía, Tailandia, Malasia e India son los lugares en los que ha estado y sus experiencias en cada uno de ellos son compartidas a través de sus redes sociales y su blog Adicción por los viajes, un proyecto del que espera tener ingresos en algún momento. “Si no funciona buscaré empleos temporales en los países que visite para costear mis viajes”, comenta.

Hoy, cada peso que gasta en su recorrido ha sido el fruto de más de 12 horas diarias de trabajo durante más de un año, un sacrificio que ha tenido un premio enriquecedor: viajar sola por el mundo, derribar prejuicios y conocer más y mejor. También ha tenido sus dificultades, como aprender a vivir sin lujos ni comodidades y a extrañar a los suyos cada vez que se enferma.

A pesar de que Brasil es uno de los países que visita cada vez que puede, no se atreve a decir cuál es su lugar favorito, sin embargo, destaca las cualidades, muy diferentes, de los territorios que ha podido conocer. “Las playas de Tailandia me parecieron alucinantes; la onda de los españoles no la vi en ningún otro país; Italia me pareció pintoresca como pocas; Turquía, un despertar para los sentidos, y la riqueza histórica y cultural de India, inigualable”.

Respondió esta entrevista en Uyuni, Bolivia, desde donde espera seguir avanzando para llegar hasta Costa Rica, después cruzar a Europa para trabajar y juntar el dinero que necesita para emprender su viaje a Asia.

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