Un spa al natural

Terapias de tierra, agua o aire le permitirán relajar su cuerpo y su mente.

¿Qué tal si además de tomar un descanso en Paipa (Boyacá), alejado del ruido, respirando aire fresco y con vista al apacible lago Sochagota, fuera posible relajarse aún más disfrutando de un delicioso masaje con productos naturales de la región?

Ahora es una realidad. El Estelar Paipa Hotel acaba de reinventar su spa de origen, que no importa sus insumos, sino que usa los que produce el departamento y en algunos casos el hotel.

En un espacio de casi 600 metros, exclusivamente adecuados para el relax, hay una oferta de terapias de aire, tierra y agua, según el gusto del turista. La atención está a cargo de amables terapeutas, quienes pensando hasta en detalles como el frío del municipio, dan la bienvenida a sus visitantes con una caliente infusión de manzana para que el cuerpo empiece a relajarse.

Al aire libre se inicia la terapia de tierra. En medio de una acogedora decoración, está la zona de aguas termales, conducidas desde su nacimiento por tubos hasta el hotel, sin que se alteren sus características naturales. El propósito de esta etapa es abrir los poros y aportar nutrientes a la piel. Al salir del agua caliente, por instrucción de un experto, es aconsejable tomar una rápida ducha fría.

Ya en su espacio interno el spa fue acondicionado con seis cómodas cabinas, algunas individuales y un par dobles, estas últimas para ir en pareja o con los hijos, a quienes ofrecen un paquete especial llamado ‘chiquispa’.

La cabina sencilla es un cuarto a media luz, con música suave y velas aromáticas. El primer paso es la exfoliación con lodo volcánico, en una serie de masajes que eliminan las células muertas de todo el cuerpo. En el mismo ambiente, pensando en la privacidad, existe una ducha de chorros calientes para limpiar el lodo y abrir nuevamente los poros.

Para entonces el estado de relajación será total y lo mejor es que la rutina apenas estará comenzando. Al volver a la camilla, nuevamente impecable, se recibe un masaje desde los dedos de los pies hasta la cabeza con una tibia mezcla de miel, sábila y frutas como la feijoa, cultivada en la huerta del hotel.

Antes de que el visitante sea vencido por el sueño, puede tomar una ducha más de chorros calientes y recibir un nuevo masaje, esta vez de aceites naturales para terminar con los últimos ‘nudos’ que puedan quedar en cuello y espalda.

Unos 15 minutos en el sauna, un breve paso por el turco y beber un frío batido de frutas, son los últimos tres pasos de la terapia para quedar completamente renovado y liviano.

Con esta original alternativa existe una excusa más para escaparse a Paipa cualquier fin de semana y aprovechar no sólo su belleza natural, sino las más placenteras atenciones.

 

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