Un destino para la diversión

Las Vegas, un aire de sofisticación y buen gusto.

La ciudad de la tentación, la del pecado, la capital mundial del entretenimiento, pueden ser todos nombres de una de las urbes más grandes fundadas en el siglo XX.

Como un Disney World para adultos, Las Vegas se levanta como un lugar donde nada parece verdaderamente real, como si se estuviera viviendo en un mundo de ensueño. Es una ciudad de pocos límites. Las horas y los días parecen iguales dentro de los centros comerciales de cielos azules y nubes recreados, así como también dentro de los casinos desprovistos de luz natural donde las 5:00 a.m. pueden sentirse igual que las 7:00 p.m.

En este paraje urbano, el más grande del estado de Nevada, se conjugan los vicios y los placeres. El juego, los bares, los restaurantes, las compras, la prostitución, los shows, los spas, todo está dado para que cualquier sibarita haga de Las Vegas un destino ideal o para que cualquier desprevenido turista sin muchas expectativas quede enganchado y logre decir el famoso dicho: “Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas”.

La opulencia, lo grandioso, lo kitsch toman parte de esta ciudad que centra toda su acción en Las Vegas Boulevard, más conocida como The Strip. Alrededor de esta avenida están todos los grandes hoteles que incluyen grandes casinos dentro de sus instalaciones. Recreaciones de un castillo medieval, la esfinge y las pirámides de El Cairo, París, Nueva York, Venecia, todas las grandes maravillas del mundo están recreadas en estos resorts temáticos, sus casinos y centros comerciales. El mundo entero en una avenida de siete kilómetros.

A finales del año pasado llegó al corazón de The Strip un complejo de finca raíz llamado City Center. Vdara, Mandarin Oriental y Aria son los tres lujosos hoteles que conforman este increíble lugar, así como también las torres residenciales Veer y el exclusivo centro comercial Crystals. Todo este engranaje de 4.800 habitaciones, 2.400 condominios residenciales y 50.000m² de tiendas y entretenimiento fue diseñado por los arquitectos Ehrenkrantz Eckstut y Kuhn. Todo el planteamiento del proyecto fue hecho con tecnologías verdes o tecnología medioambiental para que el agua, la calefacción y el aire acondicionado tengan el menor impacto posible en el entorno. 

City Center no ha escatimado en costos y es considerado el desarrollo de finca raíz de  financiación privada más grande en los Estados Unidos, con un costo de US$8.5 billones. La inspiración de esta ambiciosa ciudadela vino de Jim Murren, CEO del MGM Mirage, quien afirma al respecto: “Necesitábamos densidad urbana y simplicidad en el movimiento, al mismo tiempo que plazas pequeñas. También queríamos crear una experiencia de compra más cercana a las calles de un Soho que a las de un gran mall”. En definitiva, City Center será un modelo de desarrollo para el mundo y un símbolo de renacimiento para Las Vegas.

En este lugar priman los espejos, los vidrios, la transparencia, lo natural, los espacios verdes, la mezcla de materiales cálidos como la madera con los fríos como el acero.

En el centro comercial Crystals, diseñado por los arquitectos Daniel Libeskind y Daniel Rockwell, se puede encontrar el mismo lujo y quizá mayor cantidad de tiendas de diseñadores de alta costura que en reconocidas calles como la Quinta Avenida de Nueva York, la Via Montenapoleone en Milán o la Rue Saint-Honoré en París. Además, grandes chefs, entre otros Wolfgang Puck, han puesto sus cafés y restaurantes en sus instalaciones. La cuota de Hollywood la cumple Eva Longoria con su restaurante Beso, que primero abrió en Los Ángeles.

En Las Vegas todos quieren impresionar. Los restaurantes, por ejemplo, además de buena culinaria y de tener a manera de firma los grandes nombres de los chefs mundiales, desde los franceses, pasando por los japoneses y chinos hasta los italianos, los ambientes siempre pretenden descrestar, ya sea con innovaciones tecnológicas en las luces, creando una cascada como si se estuviera en el trópico o dejando a la vista una cava de vinos computarizada de 10 metros de alto, donde una guapa chica se descuelga con un arnés para llevar a la mesa la botella escogida. Los restaurantes tienen ese equilibrio entre lo clásico y lo inesperado.

Si se trata de shows, también los hay para todos los gustos. Se puede encontrar un concierto de grandes artistas, como Cher, Santana o Celine Dion, que retomará sus presentaciones en 2011 después de haber estado cinco años en el Ceasar’s Palace. También están los de magia y los mentalistas, como Criss Angel. Los que son para mayores de 21 años, como los striptease de los Chippendales o las conejitas Playboy. Los comediantes de los stand up, los familiares, como el Rey León, y los grandes espectáculos creados por el Circo del Sol y Franco Dragone, quien fuera el director artístico de este circo durante más de 15 años.

Según los críticos y el publico en general, gozan de especial reputación O, en el Bellagio, y Le Rêve, en el Wynn. Dos espectáculos que suceden en el agua y que por la dificultad de las acrobacias, la música, el vestuario y el escenario creado especialmente para cada uno dejan un recuerdo inolvidable a quien lo experimenta. El último estrenado en el hotel Aria y producido por el Circo del Sol es Viva Elvis, todo un musical acrobático que revive la leyenda del rey del rock and roll.

Los spas y todo el tema de bienestar y el cuidado del cuerpo de manera holística han tomado mucha fuerza. Ahora los hoteles no sólo ponen esfuerzos en sus casinos, sino en estos espacios de relajación y de mimos para el cuerpo. Y es que después de toda la energía que se requiere para recorrer esta ciudad llena de luces, es necesario una pausa.

Todo en Las Vegas es posible. Es fácil caer en los excesos, más cuando el cupo de la tarjeta de crédito está libre. Esta ciudad, que sobrepasa las expectativas de lo que cada cual puede llamar diversión, es simplemente una gran fiesta donde las ofertas son extraordinarias.