La cuna de los silleteros

Paisajes coloridos y tradiciones que se resisten al paso del tiempo hacen parte vital de Santa Elena, la población que le da vida al Desfile de Silleteros.

 

“Cuando pasa un silletero, es Antioquia la que pasa”, dice una célebre frase de este departamento que ha sido empleada hasta en canciones y que, desde 1997, acompaña al Monumento al Silletero en el corazón de Santa Elena, el hogar de estos campesinos, los padres de una de las fiestas más importantes de Medellín y del país: la Feria de las Flores. Este corregimiento, uno de los cinco que posee la capital de la montaña, ha sido a partir de 1957 el punto de partida del Desfile de Silleteros, único en su especie en el mundo y, además, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

Ubicada en el altiplano oriental de Antioquia, donde cuenta con una vista privilegiada de Medellín, Santa Elena es ampliamente reconocida por sus aromas, colores y, por supuesto, por tener las flores más exóticas de Colombia. La cuna de los silleteros, como llaman a esta región, compuesta por 17 veredas, evoca por estos días el legado de sus ancestros, aquellos que una vez, buscando el sustento, ingeniaron la manera de llevar a cuestas una silleta repleta de claveles, cartuchos y pompones para venderlos en las plazas de mercado de la Ciudad de la Eterna Primavera.

Aquel espectáculo atrapó las miradas de los antioqueños, que hace 58 años consolidaron un desfile para exaltar y conocer las costumbres y las más bellas muestras del producto emblema de la región. Hoy, cerca de 500 silleteros, entre niños, jóvenes y adultos, protagonizan el evento más importante de la Feria de las Flores. En la mañana del 9 de agosto, los silleteros, que este año renuevan todo su atuendo con camisa color crudo y cuello de banda, pantalón azul, ruana negra por un lado y de color intenso por el otro, alpargatas, carriel y sombrero aguadeño, emprenden un recorrido de 2.800 metros hasta Plaza Mayor en Medellín, acompañados de comparsas y artistas que reafirman el espíritu de la fiesta.

Más de 200 silletas tradicionales, 88 monumentales, 50 emblemáticas y 55 comerciales resumen el trabajo de las familias locales, que se reúnen para enseñar el oficio a los más jóvenes y dejar volar la imaginación para plasmar con flores de distintos tamaños y texturas a sus ídolos nacionales, personajes populares y paisajes. Dos meses antes del desfile, que este año se prevé atraerá a cerca de un millón de personas, los pobladores de Santa Elena arman las silletas más grandes, que cuentan con 80 tipos de flores y pueden pesar hasta 90 kilos.

Para sentir la magia de esta tierra, los antioqueños han diseñado distintos planes con los que los turistas nacionales y extranjeros pueden disfrutar de las montañas y aprender de las tradiciones campesinas. Por un valor cercano a los $40 mil reciben una charla sobre la historia y la evolución de la cultura silletera, participan en un recorrido por los jardines más emblemáticos y degustan la gastronomía local, en la que sobresalen quesos, arepas y chorizos. Entre estos, los recorridos más apetecidos son los que comienzan diez días antes del desfile, pues además de ser en chiva, es el momento en el que los campesinos comienzan a fabricar el armazón de madera que sostiene las flores.

Sin embargo, la mejor noche para subir a conocer todo lo referente a esta particular cultura antioqueña es la anterior al desfile, en este caso la del 8 de agosto, pues es justo en esta fecha cuando ultiman los detalles en la elaboración de las silletas tradicionales. Allí, en medio del frío de las montañas, las familias abren las puertas de sus fincas para que paisas y viajeros compartan junto a ellos la alegría de finalizar los imponentes arreglos florales al calor de una buena taza de café o un aguardiente. Baile y diversión rematan el festejo, que termina al amanecer, cuando las silletas quedan listas para comenzar su jornada por las calles principales de Medellín.

Gracias a la amabilidad de su gente y a la belleza de sus montañas, Santa Elena se ha convertido en uno de los destinos obligados para acercarse a la cultura antioqueña que se ha ganado a pulso el título de corazón a la Feria de las Flores. Para los pobladores de este corregimiento, el desfile no sólo es el punto cumbre de una fiesta, también es la máxima demostración de su cultura, pues carrozas, exposiciones de autos y muestras equinas se ven en muchos países, pero el Desfile de Silleteros es único en el mundo.

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Redacción Buen Viaje

La cuna de los silleteros

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