¿Dónde ir de copas en Europa?

El turismo enfocado en conocer la preparación y degustación de diferentes variedades de licores ha comenzado a tomar fuerza a nivel mundial. El viejo continente, donde cada país parece ser especialista en su propio trago es un buen lugar para familiarizarse con esta tipo de viajes.

El ingreso a la Ciudad del Vino, en Francia, cuesta 25 euros que incluyen degustaciones. Foto: Oficina de Turismo de Burdeos.

Al igual que los paisajes, los licores se han convertido en llamativos atractivos turísticos. Por ejemplo, México conquista paladares con el tequila, Rusia con el vodka, Escocia es el rey del whisky, Alemania de la cerveza, en el Líbano se hace arakh, en Perú está el pisco y en Colombia el aguardiente. Especialidades que los turistas se toman el tiempo de saborear y que muchas veces son los protagonistas de un viaje.

De hecho, desde hace ya varios años el turismo enológico ha cobrado fuerza e incluso a comenzado a ampliarse hacia otras variedades de licores, sobre todo en Europa. Hoy existe una amplia oferta de planes para recorrer fábricas, conocer el proceso de destilación y elaboración de la bebida, degustarla e incluso hospedarse en el lugar en donde sucede toda esta magia.

Uno de los destinos más novedosos para los amantes del vino es la Cité du Vin, una especie de parque temático inspirado en esta bebida que abrió sus puertas a mitad de año en Burdeos (Francia). Son diez pisos, un museo con 20 áreas temáticas de exhibición y un barco simulador que narra el viaje de una galera mercante por el mundo.

La Ciudad del Vino también ofrece una experiencia de degustación y cuenta con una sala multisensorial en la que se proyectan imágenes 3D, se despliega una escenografía interactiva y se realizan pruebas olfativas. Este plan se puede acompañar con una botella de vino de una extraordinaria cava con las cepas más representativas de por lo menos 80 países. Para complementar el programa está el recorrido por el Chateau Siran Margaux, en donde se enseña con detalles el arte de fabricar un buen vino.

Y para quienes están buscando un sabor distinto, en las Tierras Altas de Escocia se esconde la capital del whisky y la principal exportadora de esta bebida en el Reino Unido. “Roma se construyó sobre siete colinas, Dufftown se levanta sobre siete alambiques”, reza el dicho más famoso de esta villa que hoy cuenta con nueve destilerías. La mayoría datan del siglo XIX y han acondicionado recorridos guiados que incluyen una maravillosa degustación.

No hay que desplazarse muy lejos para tomarse una ginebra, el trago predilecto de la realeza británica. En Inglaterra, la mejor opción es el Gin Journey, un tour conocido por la prensa local como el “Willy Wonka de la Ginebra”, que puede realizarse en las ciudades de Londres, Manchester, Liverpool y Edinburgo. En cada uno pueden inscribirse hasta 20 personas, que disfrutan de cinco cocteles, cinco degustaciones del licor virgen y un paseo por los bares de moda y las principales destilerías. Actividades que se amenizan con un poco de historia.

Y para terminar esta travesía de copas por el Viejo Continente no podría faltar una de las bebidas más famosas del mundo: la cerveza, que hay que tomarse en Alemania, especialmente en la región de Baviera, cuna del legendario Oktoberfest. Prográmese para visitar Freising, a 40 km de Múnich, y Weihenstephan, la cervecería más antigua del mundo. Sus puertas se abrieron a comienzos del siglo XX. El recorrido dura tres horas y cuesta 6 euros. A este itinerario base se podrían sumar España con sus cañas y Portugal con el oporto. Lo importante, finalmente, es tener excusa para brindar.