Fin de semana de toboganes

En medio de un frondoso bosque tropical seco, en donde habitan en cautiverio un majestuoso tigre blanco de 15 años, familias de monos titís, de flamencos, avestruces y nutrias; además de un impresionante caimán negro de 300 kilos de peso, se esconden más de 100 metros de adrenalina y diversión.

Piscilago celebrará en septiembre sus 30 años con un concierto de Carlos Vives. / 123rf

Con 5 mil visitantes en promedio los fines de semana de temporada baja y hasta 19 mil en la época de vacaciones o los festivos, Piscilago se ha convertido en el parque de agua más visitado de Colombia, el segundo de Latinoamérica y el décimo del mundo.

Aunque los populares toboganes, que les sacan lágrimas y carcajadas a niños y adultos, son los responsables de la fama de este lugar ubicado a dos horas y media de Bogotá, entre los municipios de Melgar y Girardot; la ampliación que ha tenido el parque con los años y la adecuación de nuevos atractivos lo han convertido en el destino predilecto de las familias que quieren disfrutar de un fin de semana distinto, en un clima cálido y por un muy buen precio.

Bicicletas acuáticas, el bosque de lluvia, los paseos en crucero por el lago, las piscinas con fuentes y cascadas, los recorridos en tranvía y tren, y, por supuesto, el zoológico hacen imposible aburrirse. Hay varios restaurantes y carritos con paletas. Como caminar es parte imprescindible del programa, los puntos de hidratación abundan, al igual que los baños y los lockers para guardar las pertenencias. Lo mejor es ir ligero de equipaje (el gorro de baño es obligatorio) y llegar temprano para tratar de hacerles el quite a las filas y a los tumultos. Los afiliados a la caja de compensación de Colsubsidio tienen un precio especial y hay pasaportes que incluyen alimentación. En ningún caso se pagan más de $54.000 por persona.