Hawái, el reino de las olas

Los amantes de las emociones fuertes y los paisajes exóticos encontrarán un paraíso en el archipiélago de Hawái.

El archipiélago de Hawái, con sus 18 islas, es famoso por la práctica de deportes náuticos.  / Fotos: 123rf
El archipiélago de Hawái, con sus 18 islas, es famoso por la práctica de deportes náuticos. / Fotos: 123rf

Luego de once horas y media de vuelo desde Bogotá y de llegar a un aeropuerto donde los turistas son recibidos con un collar de flores, el imaginario sobre Hawái va tomando toques de realidad que incitan al más puro placer.

Si bien Hawái es el sueño de muchas parejas que quieren disfrutar de su luna de miel mientras descansan frente a las playas, es la adrenalina la que se impone en cualquiera de las islas que se escoja visitar.

Cada una de ellas goza de una amplia variedad climática. Viajar a Hawái no es sinónimo exclusivo de sol, fundamentalmente si se piensa escalar o quebrantar la tranquilidad de la arena.

Honolulu, la capital y el destino de surf por excelencia, es la primera parada del itinerario en el que el mar se lleva la mayor parte del protagonismo y los carros alquilados se convierten en la forma más fácil para desplazarse.

Aun así, los viajeros no dejan de detenerse en alguna de sus ocho islas principales. Por ejemplo O’ahu, donde queda el condado de Honolulu y están tanto la base militar de Pearl Harbor como Waikiki, la más famosa de las playas de arena blanca, con tres kilómetros de extensión.

Son cientos las personas que se aglomeran para practicar distintos deportes náuticos y surfistas novatos se dan cita para combatir el oleaje en los días de verano. Si prefiere la calma, absténgase de ir. A este punto del archipiélago concurre una significativa cantidad de turistas, pues allí se concentra el 90% de los hoteles, así como los bares y discotecas .

Imagine una larga lista de playas, por ejemplo Sunset Beach o North Shore, que los surfistas tienen como próximos destinos de sus aventuras sobre la tabla o de las que ya se han apropiado para mejorar sus habilidades. Olas de seis metros, especialmente en invierno, corales en formación que actúan a modo de enemigos, competencias, jueces, público. Un espectáculo en el mar donde también se filmaron episodios de las series Baywatch y Lost.

En la isla de Hawái, llamada “La Gran Isla”, el asunto es diferente. Los volcanes son dignos de todas las miradas. De hecho, se dice que la isla sigue creciendo precisamente porque están activos.

Uno de los planes imperdibles en esta tierra en la que suena el ukelele es visitar el Parque Nacional de los Volcanes, donde se encuentra el más grande del planeta, el Mauna Loa, y uno de los más activos, el Kilauea.

Ambas montañas de lava han sido paisaje de fotografías que permanecen en libros de viaje y que invitan a caminar hasta al menos osado.

El parque, Reserva de la Biósfera y Patrimonio Mundial de la Humanidad, fue fundado en 1916 y es ideal como zona de camping, escalada o para recorrer sus senderos ecológicos. Los visitantes se quedan perplejos ante un túnel de lava de más de 500 años de antigüedad, con camino empedrado y la obligatoriedad del uso de antorchas, pero la sorpresa sobre todo proviene del contraste de los paisajes.

Tampoco olvide pasarse por el complejo arqueológico de los indígenas polinesios llamado el Parque Nacional Histórico Pu’uhonua o Honaunau, donde podrá hacer buceo de superficie.

En la isla de Maui será esclavo del windsurf, el surf, el submarinismo y la bicicleta de montaña. En la de Kauai caminará kilómetros por selvas tropicales y atravesará cascadas, cañones y riachuelos. En Molokai será retado a bailar al son del hula-hula.

Hawái embruja en el sentido más natural de la palabra. Mientras sus playas son inspiración para los deportistas que anhelan atravesar las olas más bravas, el reggae produce las mejores fiestas y los festivales aloha se toman cada rincón del estado. La clave está en saltar de una a otra isla para impregnarse de un nuevo universo.

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