MARAVILLAS BAJO TIERRA

Viviendas en piedra del siglo VII y extraordinarias cuevas de hielo y mármol con más de ochenta metros de profundidad, son los atractivos turísticos más inusuales de Turquía, Chile, Alaska, Túnez y China.

La joya de Alaska

Un gigante de hielo de 19 kilómetros se apodera del valle de Mendenhall, en el estado de Alaska, en el sureste de Estados Unidos. Llegar implica una larga travesía caminando, en kayak y escalando grandes rocas. El glaciar, que ha retrocedido cerca de 58 metros, es hoy uno de los paisajes más enigmáticos de la región gracias a que los turistas pueden recorrer su interior. Como si se tratara de un espejo, la cueva se cubre de colores turquesa que van cambiando con el tiempo. Un conjunto de cascadas trazan el camino, que es recorrido por un millón y medio de viajeros cada año.

Corazón de la cordillera de Atlas

En contraste con la zona costera de Túnez, el sur del país se antoja solitario y melancólico. En medio del desierto, dominado por los legendarios pueblos bereberes, aparece la cuidad de Matmata, conocida por sus cordilleras, cuevas y viviendas hechas en roca. La mayoría se conectan a través de escaleras y túneles y cuentan con amplias habitaciones y áreas comunes. Gracias a su fama y a su capacidad para aislar el calor, las llamadas casas ‘trogloditas’ han sido adaptadas por grandes cadenas hoteleras para que los viajeros tengan la experiencia de pasar la noche a más de 10 metros bajo tierra. Afuera, los patios cuentan con pozos y vasijas que recuerdan los pasos de las primeras etnias.

Cueva de mármol

La Patagonia chilena esconde un tesoro único en el mundo. Se trata de la catedral de mármol, una formación geológica suspendida en el lago General Carrera (Puerto Tranquilo), caracterizado por sus aguas turquesas provenientes del deshielo de los glaciares de los Andes. Para apreciar de cerca los monolitos de mármol es necesario viajar en una pequeña balsa que atraviesa varios túneles y laberintos. Cada bloque de piedra puede pesar hasta cinco millones de toneladas y cambia de color durante todo el año cuando sube o baja el nivel del agua.

Refugios en piedra

Más de 37 ciudades abandonadas duermen bajo la tierra de Capadocia, la región histórica de Anatolia, Turquía. Desde la edad de Bronce, la gran meseta cubierta de tobas volcánicas fue testigo de un sinnúmero de invasiones que obligaron a sus residentes a diseñar grandes cuevas para refugiarse. Con el tiempo aquellas construcciones fueron enlazándose hasta convertirse en ciudades. Una de las más icónicas es Derinkuyu, que tiene una profundidad de 85 metros. En ella se perciben los vestigios de los primeros cristianos que escaparon de la persecución de los soldados romanos. Túneles, comedores y hasta depósitos de agua son algunos de los espacios que se pueden recorrer a lo largo de veinte niveles.

Mosaicos del oriente

Una gruta de piedra caliza es la atracción principal de Guilin, en la región de Guanxi, China. En su interior, una gran cantidad de estalactitas y estalagmitas se apoderan del suelo y el techo. Desde lo alto, un juego de luces de colores se encarga de resaltar las formaciones que se extienden sobre 240 metros. La cueva Flauta de Caña (llamada así porque está rodeada de plantas de bambú) ofrece un espectáculo visual sin igual. En sus paredes pueden reconocerse algunas inscripciones en tinta que evocan los tiempos de la dinastía Tang. Desde 1940 este paraje ha sido catalogado como uno de los cinco mejores paisajes karst del mundo.