Monguí, el pueblo más lindo de Boyacá

No basta con verlo en imágenes, es necesario caminarlo para recrearse con sus mitos. La calidez de la gente y la magia de sus calles lo convierten en un destino colombiano imperdible.

La construcción de la Basílica Menor de Nuestra Señora de Monguí tardó 100 años. / Letraarte Editores / Antonio Castañeda Buraglia
La construcción de la Basílica Menor de Nuestra Señora de Monguí tardó 100 años. / Letraarte Editores / Antonio Castañeda Buraglia

A primera vista, Monguí puede parecer un pueblo como muchos otros de Colombia. Un lugar detenido en el tiempo, donde el patrimonio material, inmaterial y natural son protagonistas, donde no existen las prisas y mucho menos las tensiones, pero como pocos, tiene el honor de ser reconocido como el municipio pionero en la producción de balones cosidos a mano, una tradición que data de 1948 y que actualmente genera cerca de 100 empleos.

Fue fundado en 1601 y está ubicado a 93 kilómetros de Tunja y a 231 de Bogotá, en la provincia de Sugamuxi, departamento de Boyacá. Son 80 km² y una población de 5.200 habitantes. Su extraordinaria arquitectura hizo que lo declararan bien de interés cultural de carácter nacional y que entrara a formar parte de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia. Sus calles empedradas y antiguos monumentos son testigos del tiempo y de la historia.

No es un destino para el turismo de aventura, tampoco de religión y mucho menos de ambiente nocturno, es un pueblo para descansar bajo la sombra de un árbol en la plaza principal, disfrutar del silencio y la tranquilidad que puede ofrecer un lugar de gente hospitalaria y gentil. Aquí los planes están hechos para recordar y revivir la historia y tradiciones de un pasado indígena y colonial. Entre ellos se destaca el recorrido por la Basílica Menor de Nuestra Señora de Monguí, por el Convento de los Franciscanos y la capilla de San Antonio de Padua, todos considerados monumentos nacionales.

Otros atractivos que hacen de Monguí el pueblo más lindo de Boyacá son el río Morro, el puente real de calicanto, catalogado como uno de los mejores de su clase, y el páramo de Ocetá, ubicado en cercanías a esta población y considerado uno de los más hermosos del mundo y mejor conservados del país. Aunque es inspirador en cualquier época del año, la recomendación es visitarlo entre septiembre y enero, cuando la vegetación se encuentra en todo su esplendor.

En Monguí la temperatura promedio es de 12°C, pero ese frío lo compensa la calidez de los monguiseños, personas que se dedican a la industria balonera y química (guantes de látex y neumático), a las artesanías, la extracción de carbón, la agricultura y la ganadería. Como dato curioso vale la pena mencionar que los jóvenes, aunque trabajan en fábricas de balones, poco gustan del fútbol. Prefieren entretenerse con el billar o el tejo.

Dentro de la oferta gastronómica de este municipio, al que se llega recorriendo los ondulados paisajes de Boyacá, se destacan la trucha arco iris, la génova, el cocido boyacense, la changua, la mazamorra chiquita y el mute; además de amasijos como las almojábanas y los pandeyucas. En todos los restaurantes se pueden degustar estas recetas típicas y algunos incluyen también platos internacionales.

Así es como, a tres horas y media de Bogotá, un paraíso verde, con casas coloniales y calles empedradas, aparece como un oasis de calma y tranquilidad. En Monguí no sucede nada. Es tradición escuchar el himno todos los días sobre las ocho de la mañana y ya es costumbre disfrutar del cambiante clima: a veces sol intenso capaz de iluminar las blancas casas, a veces lloviznas que parecen eternas y hacen correr a cualquiera. Quizás es ahí donde radica su magia y el placer de conocerlo.

 

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2015-09-15T22:10:06-05:00

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Redacción Buen Viaje

Monguí, el pueblo más lindo de Boyacá

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