Navidad en Tierra Santa

Jerusalén, Belén, Nazaret y Haifa cautivan a miles de viajeros por esta época gracias a su misticismo e historia. Recorrido por sus extraordinarios atractivos y sorprendentes tradiciones.

Durante diciembre, la Torre de David, símbolo arquitectónico de Jerusalén, se engalana de luces que evocan el espíritu navideño. / 123rf

El lugar donde todo comenzó. La tierra prometida. La ruta del Antiguo y Nuevo Testamento. Tierra Santa, uno de los enclaves turísticos más importantes de Medio Oriente, se muestra al mundo como un destino mágico, lleno de leyendas, creencias y manifestaciones religiosas. Aunque durante todo el año sus rincones y vestigios invitan a acercarse a tradiciones milenarias, Navidad se ha convertido en una época especial para disfrutar de sus tesoros espirituales y arquitectónicos.

Nueve parajes conservan los caminos que creyentes e historiadores han identificado como los más reveladores de las escrituras bíblicas. Tan sólo Israel, protagonista del circuito, recibe en diciembre a cerca de 25 mil peregrinos que esperan vivir las costumbres de las fiestas del rito cristiano.

La primera parada tiene lugar en Jerusalén, uno de los centros religiosos más concurridos del mundo. Allí, la Ciudad Vieja custodiada por una muralla de cuatro kilómetros, da la bienvenida a un ícono universal; la iglesia del Santo Sepulcro, construida por el emperador Constantino. En su interior se encuentra intacto el sepulcro de Jesús. Desde las cuatro de la mañana hasta las siete de la noche los visitantes tienen la posibilidad de ingresar gratuitamente para orar y tomar fotos.

A pocos metros se encuentra la Mezquita de Al Aqsa o Monte del Templo, un majestuoso complejo donde Abraham ofreció a su hijo Isaac en sacrificio. Para los musulmanes se trata del lugar en el que Mahoma subió al cielo, razón por la que los fieles deben visitarlo al menos, una vez en la vida.

Sin embargo, para los cristianos Jerusalén es un destino inagotable. Días previos a la Navidad recorren con devoción las estaciones del vía crucis, el camino hecho por Jesús desde el Pretorio, donde Poncio Pilato lo condenó a muerte, hasta la colina del Gólgota, lugar en el que finalmente fue crucificado. A lo largo de la ruta de la pasión es común encontrarse extraordinarios monumentos que reflejan narraciones épicas, invasiones y guerras santas.

A nueve kilómetros del sur de la ciudad, enclavada en los montes de Judea, en Cisjordania, brilla con luz propia Belén. Su mayor tesoro, la Basílica de la Natividad, que congrega el 24 de diciembre a cientos de creyentes que desean conocer la cueva donde se cree nació Jesús. Dos columnas de piedra roja sostienen el altar en el que se representa la llegada de los pastores. Debajo, una estrella de plata señala el lugar exacto del nacimiento. Durante la noche se realiza una misa y una procesión de Navidad en la Plaza del Pesebre. El arzobispo a cargo saluda a los creyentes mientras se envuelve en una nube de incienso y el paisaje se adorna de globos, banderas y tambores.

De vuelta a Israel, la siguiente parada es Nazaret, la cuna de la cristiandad. Allí, en la baja Galilea, el arcángel San Gabriel anunció a María que iba a concebir a Jesús. Fue la ciudad que lo vio convertirse en niño y crecer. Erigida en el corazón de un valle rodeado de montañas, Nazaret se consolidó como uno de los principales destinos de peregrinación.

La gran afluencia de creyentes motivó la construcción de la iglesia de la Anunciación en el lugar donde, según la tradición, se encontraba la casa de José y María. Hoy la urbe cuenta con más de 30 iglesias y monasterios. Durante este mes la ciudad conmemora estas festividades con coloridos adornos, velas, animaciones y ceremonias en una atmósfera de tranquilidad y alegría entre cantos y oraciones de alabanza

El recorrido culmina en Haifa, una ciudad al norte de Israel donde se celebra el Festival “fiesta de fiestas”. Se trata de un evento multicultural en el que se conmemora la Navidad (festejo católico), Hanukah (fiesta judía de las luces) y Eid-al-Adha (celebración del sacrificio hecha por los musulmanes), como un ejemplo de tolerancia religiosa.

Exposiciones al aire libre, muestras fotográficas, extraordinarios árboles decorados, conciertos de música litúrgica, mercados de antigüedades, encuentros literarios y visitas guiadas a museos, hacen parte de las actividades de este encuentro que se realiza los viernes y sábados de diciembre.

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