Vancouver, al natural

Hace unos años, The Economist catalogó a Vancouver como una de las tres mejores ciudades del mundo para vivir.

Los nueve tótems en Stanley Park son la atracción más visitada de Vancouver. / 123rf

Hoy esa apreciación sigue vigente. Impulsados por la ambiciosa meta de ser la urbe más sostenible del mundo en 2020, sus habitantes y gobernadores se han encargado de transformarla. Rascacielos, calles y puentes ofrecen un espectáculo visual único gracias a su orden y sentido de innovación.

Cerca de 400 kilómetros de ciclovías y cientos de hectáreas verdes se han convertido en las banderas de este destino que registra el más bajo nivel de emisiones de carbono per cápita de América.

Cualquier época del año es perfecta para conocer Vancouver. Uno de sus íconos universales, la Villa Olímpica, está a la orden de los turistas. Creada para alojar a los deportistas de los Juegos Olímpicos de 2010, este símbolo urbano cuenta con un impresionante diseño donde prevalece el espíritu ecológico. En él se levantan edificios que llaman la atención por sus paneles solares en los techos, sistemas de recolección de lluvias y extensos jardines que tapizan los techos.

En el centro, la zona de Gastown descresta a los viajeros con sus edificaciones victorianas y calles empedradas. Uno de sus emblemas es el reloj de Gastown, el primero en el mundo en funcionar a vapor.

El lugar más asombrosos para conectarse con la naturaleza es el parque Stanley, uno de los diez mejores espacios públicos del mundo. Atractivos como el Tótem Park y el Acuario de Vancouver (con más de 70 mil animales), son algunos de los atractivos que pueden recorrerse en bicicleta y en bote.