Prácticas para regular el espíritu

Conseguir una armonía perfecta entre el cuerpo, la mente y el espíritu son la apuesta de prácticas como el tai chi, yoga y pilates, que cada vez cobran más adeptos en la medicina preventiva.

Mejorar hábitos de postura, relajar las tensiones físicas y mentales propias de un ritmo laboral lleno de estrés, optimizar procesos fisiológicos gracias a la respiración adecuada, incrementar el potencial creativo, sentirse lleno de energía y motivación son algunos de los beneficios que tiene la práctica frecuente del tai chi, yoga y pilates.

Desde la mirada oriental el tai chi se define como un arte marcial regido por principios filosóficos y culturales, entre ellos la teoría del universo basado en el yin yang, pero desde una mirada global el tai chi es una técnica corporal que ofrece muchas posibilidades de desarrollo físico, mental, espiritual y emocional a sus practicantes.

O por lo menos así lo concibe William Reyes, instructor de tai chi de la Escuela Nacional de Motricidad y Técnicas Corporales, Mottecorp, quien asegura que las principales características de esta práctica son el reencuentro consigo mismo y con las principales necesidades funcionales del ser humano, como respirar, mover el cuerpo y aquietar la mente.

Por su parte, el pilates tiene otro esquema de rutina de ejercicios pero en últimas busca brindarle al alumno el mismo bienestar y rescatar aspectos tan obvios para algunos, pero a la vez tan olvidados por otros, como la concientización de tener una buena respiración durante cualquier actividad del día.

“El pilates es un sistema de acondicionamiento físico y mental que basa todos sus principios en el control mental sobre los movimientos y su concientización hacia el mejoramiento de la calidad de vida o por lo menos así lo concibió su creador, Joseph Pilates”, señala John Parada, instructor de Terapia Plaza y director deportivo de la Fundación Deportiva Latinos.

En el sistema pilates la ejecución de los movimientos es más importante que el número de repeticiones que se hagan, los principios básicos que se entrelazan en la ejecución del pilates son: alineamiento, centralización, control, concentración, precisión, fluidez y respiración; con la integración de todos estos principios se consiguen ejecuciones más efectivas. Pero sin duda, la parte más importante del trabajo se concentra en la zona media del cuerpo, es decir, en el abdomen lateral y la espalda.

La práctica se realiza con máquinas creadas por Pilates, como la cadillac, el reformer, la silla y el barril, pero en una colchoneta también se pueden practicar los 34 ejercicios básicos con el mismo peso del cuerpo.

En cambio el tai chi sí requiere elementos como los abanicos, las espadas, los sables y la lanza. “También existe el tai chi competitivo, que se podría asimilar a una competencia de gimnasia de piso, pero el nivel en la práctica lo da cada individuo con sus logros personales”, señala Reyes.

Por su parte, el yoga es un antiguo sistema de filosofía, un estilo de vida que ofrece diferentes técnicas para la evolución de la personalidad. Trabaja sobre aspectos que atañen directamente al individuo, como la salud física, mental, emocional, psíquica y espiritual.

En palabras de Ignacio Castaño, de la escuela Satyananda Yoga, la práctica frecuente de esta disciplina es un método para equilibrar y armonizar el cuerpo, la mente y las emociones. Dicho equilibrio se logra a través de una postura física adecuada, ejercicios respiratorios, técnicas de relajación y meditación.

Cada día son nuevas las experiencias y los beneficios que ofrece esta disciplina. El yoga tiene diferentes ramas, por eso se encuentra el hatha yoga, enfocado más hacia la práctica física, mientras que el raja yoga se centra mucho más en la meditación.

La idea de que existan varias ramas es que no todos los seres humanos tienen el mismo temperamento y por eso cada quien va escogiendo lo que más se adapte a su estilo de vida y personalidad.

Sin embargo, en Satyananda se promueve un yoga integral donde se busca llevar los conocimientos aprendidos a la vida práctica. Y por último, la recomendación es asesorarse y consultar con un experto antes decidir tomar una clase o empezar a practicar una técnica específica.

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