Proyectos con sentido social

Los programas de Responsabilidad Social Empresarial que tienen las diferentes secretarías, más allá de ser políticas paternalistas, pretenden propiciar los mecanismos necesarios para que las comunidades vulnerables tengan una mejor calidad de vida.

Artesanías hechas a mano en papel maché, operación de comedores comunitarios, agricultura urbana, gallinas ponedoras, productos a base de soya, marroquinería, pasando por productos de aseo, confecciones, manualidades, hasta servicios de belleza son apenas algunas de las iniciativas que se encuentran amparadas bajo la marca “Íntegra, más que social”, que promueve la Secretaría Distrital de Integración Social.

La marca registrada ante la Superintendencia de Industria y Comercio busca contribuir a la inserción laboral, productiva y económica de la población más vulnerable de Bogotá, por eso abarca en un solo formato los productos y servicios de origen social.

La Secretaría Distrital de Integración Social (SDIS), como titular de la marca Íntegra, podrá dar licencia a uno o más terceros para su uso. En ese sentido se pretende que estas licencias se otorguen a comunidades vulnerables con el objeto de apoyar la comercialización de los productos derivados del desarrollo de sus iniciativas productivas.

A través de Íntegra, la SDIS quiere verificar que las iniciativas productivas cumplan una serie de criterios y estándares mínimos que las califiquen para ingresar a competir en un mercado cada vez   más competitivo. Ya realizada esta verificación se otorgará la licencia de uso de la marca.

Un ejemplo que vale la pena mencionar es el proyecto “Papel maché, un arte que sana”. Se trata de una alianza entre la SDIS y Artesanías de Colombia. El proceso cuenta con 200 beneficiarios, que corresponden a las familias de niños, niñas y adolescentes con medida de protección legal que han estado institucionalizados en los Centros de Integración Familiar (CIF) de la Secretaría Distrital de Integración Social.

Si bien uno de los objetivos del programa es encontrar una alternativa de ingresos económicos, por otro lado también se pretende  fortalecer los vínculos afectivos y el restablecimiento de relaciones entre todos los miembros de la familia.

O por lo menos así lo entiende Adriana Rojas, trabajadora social y coordinadora del proyecto, quien asegura que “la principal finalidad es fortalecer los vínculos afectivos y el restablecimiento de relaciones asertivas en las familias a través de la generación de espacios de aprendizaje para la elaboración de artesanías manuales con los niños y adolescentes en los Centros de Integración Familiar, donde se promueva el intercambio de saberes entre generaciones y se posibilite una alternativa para la generación de ingresos al núcleo familiar”

El maché es una técnica antigua mediante la cual se elaboran objetos decorativos y artísticos, utilizando pasta de papel que se obtiene formando capas con trozos de papel engomados o usando engrudo, dándole la forma deseada sobre una base o molde.

Luego de culminar el proceso de capacitación en el oficio, los padres de los jóvenes tienen la oportunidad de recibir talleres de comercialización con el fin de brindarles las herramientas necesarias para participar en diferentes ferias.

Una de ellas fue la de Las Colonias, donde los microempresarios participaron con los diferentes productos que elaboran, como percheros, lámparas, portacollares, tarjeteros, cajas, cofres y artículos decorativos con singulares formas de animales.


Pero ahí no para todo. Los modelos han tenido bastante acogida entre los profesionales del diseño, como Alfredo Barraza, quien ya les hizo el encargo de 100 maniquís en los que él exhibirá su próxima colección.

Por su lado, la Secretaría de Educación del Distrito, a través del Proyecto Inclusión Social de la Diversidad y Atención a la Población Vulnerable en la Escuela, proporciona anualmente a más de 105.000 estudiantes los implementos mínimos para un adecuado desempeño en el colegio. Estos niños y jóvenes tienen, además de uniforme y calzado escolar, dotación de aulas regulares y créditos para educación superior en el futuro.

Durante el año pasado se beneficiaron 94.013 estudiantes de 292 colegios distritales de las 20 localidades de Bogotá. Muchos de ellos desplazados de los sectores más vulnerables del país y con necesidades básicas insatisfechas.

Llegaste a la ciudad de derechos

Otra de las metas del milenio es la disminución de la mortalidad infantil, perinatal y materna; al igual que la mortalidad por enfermedades infectocontagiosas y el incremento de la cobertura de vacunación efectiva.

En este propósito, la administración distrital ha alcanzado importantes logros, como la garantía de ofrecer de manera gratuita los servicios de salud para menores de 5 y mayores de 65 años de familias de escasos recursos.

Anualmente, en Bogotá nacen cerca de 113.000 niños; de ellos, 22.417 son de población vinculada (sin afiliación al Sistema General de Seguridad Social en salud) y 21.955 son afiliados al Régimen Subsidiado con niveles I y II de Sisbén. En total, más de 44.000 bebés llegan a las familias más vulnerables de Bogotá.

Para ellos, el proyecto “Llegaste a la ciudad de derechos” es un programa conjunto entre la Secretaría de Salud y el Despacho de la Primera Dama de la ciudad que busca construir un entorno amable y seguro para estos 44.000 bebés. La actividad consiste puntualmente en la entrega de una “Primera Muda” y un manual de recomendaciones e información sobre prevención de enfermedades.

En el sector del 20 de Julio, a través de este proyecto productivo un grupo de madres cabeza de familia, que trabajan duro para dejar atrás un pasado de prostitución, arman los kits que son pagados por empresas del sector privado.

El material es recibido por la Secretaría de Salud, entidad que en conjunto con el Despacho de la Primera Dama organiza su entrega a los recién nacidos y sus familias.

De esta forma el gobierno busca diferentes herramientas para que la población menos favorecida pueda tener unas condiciones de vida digna.