La naturaleza da para todo

Depender cada vez menos de la energía proveniente de combustibles fósiles es un objetivo claro de la humanidad.

La constante preocupación del ser humano por descubrir fuentes de energía en lo que la naturaleza ofrece lo ha llevado a encontrar importantes hallazgos en la tierra, el aire, el agua y el fuego. Calor terráqueo, viento, ríos y sol son las bondades del entorno que hoy permiten al mundo hablar de recursos renovables como grandes generadores de movimiento y crecimiento.

El uso de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón genera dos tipos de preocupaciones: son agotables y contaminantes. Desde ese punto de vista, hoy se habla de energías eólica (aire), mareomotriz (mares), solar, geotérmica (gases calientes que se forman en el interior de la tierra), biomasa (residuos o productos agrícolas) e hidráulica (agua).

Son múltiples los beneficios que trae el uso de energías renovables y así lo deja claro Jairo Alberto Benavides, subdirector del Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas (IPSE), quien afirma que si los procesos se hacen bien: “No utilizan fuentes fósiles que tienen problemas ambientales importantes, se pueden hacer con subproductos de alguna actividad secundaria de procesos industriales, disminuyen la dependencia de importaciones de combustibles fósiles para aquellos países que no los producen y algunas son prácticamente inagotables”.

“Aunque el aporte de electricidad obtenida de energías renovables crece cada año, especialmente en los países desarrollados, a nivel mundial las geotermal, solar y eólica producen apenas el 1,5% del total de esta corriente, cifra que deberá crecer hasta el 40% para el  2050”. Esta afirmación de Eduardo Ramírez, director del Programa de Ingeniería Ambiental en la Universidad EAN, deja claro que la dependencia de las fuentes agotables sigue siendo muy alta, pero al mismo tiempo abre el debate de que los países en vía de desarrollo no se están beneficiando de estos importantes hallazgos.

De acuerdo con un informe del Banco Mundial en relación con la problemática del cambio climático en América Latina y el Caribe, citado por Ramírez, se analizó la energía renovable en la región y se concluyó que “la energía hidroeléctrica tradicionalmente ha suministrado la mayor parte de la corriente en países como Brasil, Colombia y Perú, pero la proporción de ésta ha decaído en los últimos años. La zona tiene un potencial considerable para la producción, pues las condiciones del viento son excelentes en muchos espacios como México, América Central, el Caribe, el norte de Colombia y en la Patagonia”.

El panorama colombiano

En la actualidad, las mayores limitaciones para acceder a las energías renovables son de tipo económicas y de legislación. Así, el especialista de la Universidad EAN cuenta que la energía renovable utilizada en el país es principalmente para generar energía eléctrica, cuyo principio de obtención proviene de la hidráulica y eólica, observándose que, en promedio anual, la primera ofrece el 66% de la generación y la segunda el 0,1%.

En Colombia, según informa Benavides, se están adelantando proyectos con energías solar y eólica en La Guajira, la primera también en la Orinoquia, y de gasificación de biomasa en el Urabá. Pero existen zonas con buen potencial, como por ejemplo Magdalena, San Andrés y Providencia, para el tema solar; santanderes, Llanos Orientales y costa Atlántica, en biomasa, y los volcanes Chiles-Cerro Negro y Azufral, en el departamento de Nariño, el Parque Nacional de los Nevados y el área de Paipa-Iza, en Boyacá, en energía geotérmica.

Lo mejor es que el país cuenta con las ventajas naturales para usar nuevas formas de obtener energía, pero se hace necesaria su masificación y precios competitivos provenientes de las naciones desarrollados.

Temas relacionados