Loca por las compras

Comprar es un placer pero se puede convertir en una adicción de consecuencias negativas.

Presentamos los signos de peligro de este tipo de adicción a las compras, una conducta muy extendida entre las mujeres.

Cuando en 1986 el dictador filipino Ferdinand Marcos huía junto a su esposa Imelda después de 20 años de gobernar con puño de hierro a Filipinas, quienes entraron al palacio de Malacañang en Manila encontraron 1220 pares de zapatos. La colección era parte de los tres mil pares pertenecientes a Imelda Marcos, mujer que llegó a gastar en un día cinco millones de dólares en tiendas de Londres o Paris mientras sus compatriotas pasaban hambre.

Un ejemplo extremo de una adicta a las compras. Según investigaciones en Estados Unidos, una de cada veinte personas es adicta a las compras. Aunque en los medios se muestra el cliché de una mujer llena de paquetes saliendo de un centro comercial comocompradora compulsivas, este comportamiento no es exclusivamente femenino. De acuerdo a April L. Benson, autora del libro I Shop, Therefore I Am: Compulsive Buying and the Search for Self (Compro, luego existo: compra compulsiva y búsqueda del ser), los hombres también pueden ser adictos a las compras. Lo que sucede es que existe una discriminación pues mientras una mujer es adicta a las compras “un hombre es un ´coleccionista´ palabra que da una imagen refinada y sofisticada”, explica la autora.

Para la sicóloga Margarita Mercedes Marulanda, cualquier tipo de adicción surge de una “negativa inconsciente a enfrentar el dolor y es una manera de enfrentar vacíos existenciales y afectivos”, afirma la profesional. En la adicción a las compras hay un perfil definido: “Mujeres profesionales entre 25 y 50 años, insatisfechas con su vida sentimental, y que suplen sus carencias afectivas comprando y acumulando cosas”, señala la profesional. La diferencia entre una compradora normal y una adicta radica en cuando comprar se convierte en una obsesión y la persona “pierde el control de sus actos y su adicción pasa a dominarla”, explica la sicóloga. La clave para identificar una adicción es la frecuencia, la intensidad y el impulso incontrolado. “Es normal comprar una chaqueta pero cuando compro cinco de una sola vez y en mi armario tengo muchas más, algunas sin estrenar, esta conducta se enmarca como una adicción”, opina la sicóloga consultada por LA REVISTA.

Cuando se reconocen los síntomas de una adicción es importante recurrir a ayuda profesional pues el individuo adicto afronta las graves consecuencias de la adicción que en el caso de las compradoras compulsivas pueden ser “deudas financieras, y conflictos de pareja o familiares” indica la sicóloga Marulanda.

Signos de peligro

1. Cuando estoy deprimida, usualmente me voy de compras

2. Gasto dinero que no tengo en cosas que no necesito

3. Siento emoción al comprar y después me invade la culpa.

4. Tengo mi armario lleno de ropa, zapatos u objetos que no he usado.

5. Compro cosas con tarjeta de crédito que no compraría si tuviera que pagar en efectivo.

6. Miento a amigos y familiares sobre la cantidad de dinero que gasto comprando.

7. Sigo comprando aún cuando tengo grandes deudas.

8. Me siento molesta, avergonzada o culpable por mis hábitos de compra.

9. Pido prestado, vendo empeño artículos de valor o incluso robo para obtener dinero y seguir comprando.

10. Mi adicción a las compras me ha ocasionado problemas laborales, familiares o personales.

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