Según el informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (2023), la tasa de suicidio en Colombia alcanzó su nivel más alto en 2023, con 6,59 casos por cada 100.000 habitantes, equivalente a 3.195 casos. Esta conducta ha presentado un aumento sostenido en la última década, alcanzando el 41,22 %, cifra que se torna aún más preocupante si reconocemos el subregistro evidente en casos de ideación e intento suicida, ya que un gran número de estos casos no son identificados o no reciben atención y canalización a los servicios de salud y sociales pertinentes, quedando invisibilizados ante el sistema de salud, las familias y la comunidad en general.
En respuesta, la Política Nacional de Salud Mental 2025-2034 estableció la estrategia de “Mitigación de la conducta suicida”, que, a partir de acciones que convocan a diferentes actores institucionales y comunitarios, busca la sensibilización, la reducción del estigma y la discriminación, la capacitación, el acceso a servicios, el tratamiento oportuno, la intervención en situaciones de crisis, el seguimiento y el acompañamiento a los supervivientes y sus familias.
Si bien es reconocido como el desenlace menos deseado en situaciones que afectan la salud mental, el suicidio es prevenible a través de acciones que atenúen su estigmatización, incrementen la sensibilización y centren su mirada en el cuidado integral de la salud de las personas con conducta suicida.
La reglamentación del Código Dorado enfatiza la importancia de las acciones en diferentes niveles de intervención, en las que la formación avanzada en enfermería desempeña un importante papel de liderazgo: promover la salud mental mediante estrategias integrales que fomenten transformaciones y prioricen acciones basadas en evidencia, que reconozcan y fortalezcan redes de apoyo, así como capacidades y competencias socioemocionales, de manera que se impacten positivamente los determinantes sociales que afectan la salud mental. Este constituye un campo de acción especializado y vital para los profesionales de enfermería.
Funcionamiento técnico: Triage y herramientas especializadas
El funcionamiento del Código Dorado se articula a través de un protocolo de atención inmediata e integral. Técnicamente, se organiza bajo los siguientes parámetros:
- Activación: Puede iniciarse desde el ámbito comunitario (líderes, familias e instituciones) o institucional, a través de líneas de emergencia como la 123 o canales digitales como WhatsApp.
- Clasificación de riesgo: La norma ordena clasificar la conducta suicida en Triage I (intento de suicidio) y Triage II (ideación activa con plan específico). Para los casos de ideación suicida sin plan, se garantiza consulta prioritaria en menos de 48 horas.
- Valoración especializada: El protocolo exige una valoración integral que incluya la estabilización clínico-somática simultánea a la evaluación mental. Para ello, se emplean instrumentos de tamizaje de alta precisión, como las escalas de Plutchik, SAD PERSONS, SRQ, RQC y la Escala Columbia (C-SSRS).
Aportes de la formación de posgrado en enfermería al Código Dorado
Es aquí donde la Maestría en Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría de la Universidad El Bosque se vuelve indispensable. Este enfoque no se limita a la asistencia técnica; se fundamenta en la relación interpersonal como un instrumento terapéutico esencial para acompañar a las personas en sus procesos de recuperación. Estos profesionales aportan una visión holística que integra las dimensiones biológica, psíquica y social.
El Código Dorado demanda un talento humano con capacidades avanzadas para:
- Liderazgo en la valoración clínica: La resolución exige que la valoración en urgencias sea realizada por personal con capacidades específicas en salud mental. Un profesional de enfermería con título de magíster posee la destreza para aplicar e interpretar los instrumentos de tamizaje y liderar la intervención en crisis.
- Garantía de la continuidad del cuidado: La norma establece que ningún paciente puede ser egresado sin un plan estructurado de seguimiento. El profesional de enfermería especializado es el eje que asegura que este tránsito entre servicios sea “organizado y sin rupturas “, favoreciendo la integración con otros sectores.
- Implementación de mhGAP y teleorientación: Las EPS deben asegurar la implementación del programa mhGAP en el nivel primario de atención y los servicios de teleorientación. El magíster en enfermería actúa como multiplicador de estos conocimientos y gestor de nuevas tecnologías para el cuidado de la salud mental.
- Investigación y mejora de procesos: Dado que el Código Dorado requiere auditorías internas periódicas y el reporte de indicadores diarios al SIVIGILA, el profesional de enfermería con formación avanzada aporta su capacidad investigativa para evaluar la calidad y el impacto de la atención brindada.
Ciencia y humanismo en el cuidado
El Código Dorado no es solo una ruta administrativa; es la validación de que la salud mental requiere una respuesta técnica, oportuna y profundamente humana, que reconoce como sujetos de cuidado frente a la conducta suicida a la persona, la familia y su entorno.
Para los profesionales de enfermería en formación avanzada, es un llamado a ejercer su rol con rigor científico, ético y humano, utilizando las herramientas de tamizaje no como simples formularios, sino como instrumentos para salvar vidas. Gracias a su cercanía constante con el paciente, el profesional de enfermería transforma una respuesta de emergencia en un encuentro humano que devuelve la dignidad y la esperanza a quienes atraviesan un sufrimiento psíquico.
Avanzar en una maestría en Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría en la Universidad El Bosque es apostar por una cultura que promueva la vida, su calidad y su sentido; además, constituye una oportunidad para transformar una norma legal en una realidad de cuidado, esperanza y dignidad para quienes más lo necesitan.