En el imaginario colectivo, las cesantías suelen verse como un recurso extra “por si algo pasa”. Pero esa mirada se queda corta. En realidad, ahorrar las cesantías es comprar futuro: es anticipar hoy las oportunidades que permitirán materializar metas tan importantes como estudiar, acceder a vivienda o contar con un respaldo si llega una transición laboral.
Para lograr un buen uso de las cesantías es clave contar con un aliado estratégico que vaya más allá de la administración del ahorro. En Protección hemos evolucionado hacia un ecosistema de bienestar financiero e inversiones que acompaña a las personas a tomar decisiones informadas y a convertir este ahorro en un impulso real para sus metas futuras. Resignificar su valor implica, por ejemplo, dejar de ver las cesantías como un dinero disponible de inmediato y empezar a entenderlas como un recurso estratégico para construir estabilidad, crecer en el tiempo y comprar futuro.
Esta transformación no solo implica acompañar mejor a las personas en sus decisiones, sino también generar valor real sobre el ahorro que administramos. En 2025, Protección generó rendimientos acumulados por $870 mil millones en las cuentas de ahorro de cesantías de nuestros clientes, demostrando que una administración eficiente, además de proteger el ahorro, también lo hace crecer. Durante el mismo año, se gestionaron más de 1,3 millones de retiros, que representaron $4,46 billones canalizados hacia proyectos y necesidades concretas de los trabajadores colombianos. Lo que revelan estas cifras es la confianza en las cesantías como una palanca para avanzar. Pero ese potencial se multiplica cuando se entienden como un fondo que crece con el tiempo y permite comprar futuro a través de rendimientos, no solo cubrir emergencias.
Al analizar los motivos de retiro, se observa una distribución significativa, pues el 44,9 % se destinó a la compra o mejora de vivienda, el 10,5 % a educación, y el 43,9 % como respaldo frente a la pérdida del empleo. Sin embargo, los datos también alertan sobre hábitos que pueden afectar el potencial de este beneficio. Según cifras que tenemos en Protección, el 24 % de los clientes retiran sus cesantías en el mes siguiente a la consignación anual, y el 62 % lo hace antes de cumplir un año. Esto limita la posibilidad de que el dinero genere intereses significativos o cumpla una función estratégica en el mediano plazo. Además, cerca del 30% de los retiros se concentran entre febrero y marzo, lo que indica un patrón más ligado al calendario.
Esta situación nos lleva a una reflexión clave: ¿estamos usando las cesantías como un recurso para el futuro o como dinero del presente? En Protección, nuestro enfoque es acompañar a cada persona para que vea este ahorro como esa reserva que hace posibles las metas de vida. Cada peso que permanece invertido crece y se transforma en oportunidades.
Actualmente, administramos las cesantías de cerca de 3,1 millones de clientes, con un ahorro promedio de $3,4 millones por persona. Aunque el 65 % ha acumulado el equivalente a un salario mínimo, esto no debe verse como un límite, sino como un punto de partida. De hecho, el 24,2 % ha logrado reunir entre 1 y 5 salarios mínimos, el 8,2 % entre 5 y 15, y algunos incluso superan los 25 salarios mínimos. Estas cifras muestran que, con constancia y una buena estrategia, las cesantías pueden convertirse en una reserva poderosa para alcanzar metas de vida.
Y ese potencial se multiplica cuando está acompañado de educación financiera. Por eso, en Protección desarrollamos contenidos pedagógicos, asesorías personalizadas y programas de acompañamiento que orientan la toma de decisiones.
También promovemos la importancia de aprovechar los ciclos de rendimiento. Retirar las cesantías apenas se consignan limita la capacidad de este dinero para multiplicarse y convertirse en ese respaldo que abre puertas: una matrícula, una cuota inicial o la tranquilidad financiera durante el desempleo. En cambio, mantenerlas invertidas es permitir que trabajen por el futuro.
Cuando las cesantías no se retiran, permanecen invertidas en portafolios administrados por los fondos que, como Protección, cuentan con un equipo de expertos que trabajan día a día para generarle valor al ahorro de nuestros clientes. Durante 2025, el portafolio de largo plazo en Protección alcanzó una rentabilidad efectiva anual del 13,37 %. Esto significa que quien comenzó el año con $5.000.000 en cesantías hoy tendría más de $5.550.000. Esta diferencia se logra sin aportes adicionales, solo por mantener el ahorro invertido.
Bien utilizadas, las cesantías no son un dinero “para salir del paso”: son una herramienta para comprar futuro, un fondo de oportunidades que crece con el tiempo y refleja decisiones inteligentes. Al resignificarlas como un instrumento de planeación, contribuimos a una cultura financiera consciente, donde cada decisión de ahorro se transforma en bienestar.
*Líder del negocio de Ahorro y Retiro en Protección.