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La prevención de las enfermedades no transmisibles exige mirar la alimentación

El viejo enfoque de prohibir y restringir está quedando atrás, ahora, la evidencia apuesta por sumar alimentos de alta densidad nutricional, como los lácteos y fermentados derivados de la leche, que empiezan a ocupar un lugar central en esa estrategia.

Redacción Especiales

26 de mayo de 2026 - 06:30 a. m.
Foto: Getty Images
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Durante la última década, las enfermedades no transmisibles, conocidas como ENT, se han convertido en uno de los principales retos de salud pública en el mundo. En este grupo se incluyen las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas. Aunque tienen causas diversas, muchas están relacionadas con factores modificables como la mala alimentación, el sedentarismo, el consumo de tabaco, el uso nocivo del alcohol y la contaminación ambiental.

Según la Organización Mundial de la Salud, las ENT causan cerca de 43 millones de muertes cada año, lo que equivale aproximadamente al 75 % de todas las muertes en el planeta. De ese total, alrededor de 18 millones ocurren de forma prematura, es decir, antes de los 70 años.

La obesidad mundial prácticamente se ha duplicado desde 1990 y continúa en ascenso. Hoy, más de 1000 millones de personas viven con obesidad, incluidos niños y adolescentes. Colombia no es ajena a esta realidad. En el país, las ENT también han aumentado de manera sostenida y se han consolidado como la principal causa de muerte y discapacidad. Un estudio publicado en la Revista Colombiana de Cardiología reportó que estas enfermedades representaban el 60,8 % de todas las muertes en Colombia en el año 2000 y el 73,6 % en 2019.

La alimentación como aliada

La alimentación es una de las herramientas más importantes para prevenir las ENT. No se trata solo de “comer menos” o de eliminar alimentos, sino de construir una alimentación más completa, equilibrada y sostenible.

La evidencia científica ha mostrado que una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, lácteos y otros alimentos frescos puede proteger la salud.

Durante años, la conversación sobre prevención se centró en restringir. Hoy, el enfoque es más amplio. La meta es promover una alimentación que incluya distintos grupos de alimentos, que se adapte a los gustos, costumbres y posibilidades de cada persona, y que aporte nutrientes de buena calidad para cuidar la salud a largo plazo.

En ese contexto, han ganado relevancia los alimentos con alta densidad nutricional, aquellos que aportan una cantidad importante de nutrientes en porciones habituales y fáciles de incluir en la alimentación diaria. Dentro de esta conversación, los lácteos ocupan un lugar importante.

Mucho más que calcio

La leche, el yogur y el queso también aportan proteínas de alta calidad, potasio, magnesio, zinc y vitaminas necesarias para el funcionamiento del cuerpo. Además, algunos productos fermentados, como el yogur y el kéfir, contienen probióticos, microorganismos beneficiosos que ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal, un componente cada vez más estudiado por su relación con la salud metabólica e inmunológica.

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Los lácteos pueden tener un papel relevante en la prevención y, en algunos casos, en el manejo de enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares.

Uno de sus posibles beneficios está relacionado con el control de la presión arterial, ya que contienen calcio, potasio, magnesio y péptidos bioactivos, compuestos que podrían favorecer la relajación de los vasos sanguíneos y contribuir a disminuir la hipertensión. Un metaanálisis publicado en Advances in Nutrition ha encontrado que un mayor consumo de lácteos se asocia con una reducción modesta del riesgo de hipertensión, enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular.

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Los fermentados, como el yogur y algunos quesos, y su contenido de probióticos puede ayudar a mantener una microbiota intestinal saludable, lo que podría contribuir a reducir procesos inflamatorios relacionados con enfermedades metabólicas. Algunas investigaciones también han asociado el consumo de yogur con menor riesgo cardiovascular y menor incidencia de síndrome metabólico.

En salud cardiovascular, la evidencia actual indica que el consumo moderado de lácteos no aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular y, en algunos casos, podría reducirlo. No todos los productos tienen el mismo perfil. El yogur y el queso suelen mostrar asociaciones más favorables que la mantequilla, por lo que el tipo de lácteo y su composición nutricional importan.

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Cuando la enfermedad ya está presente

Muchas ENT, como el cáncer, la diabetes, las enfermedades pulmonares crónicas y otras condiciones de larga duración, pueden producir deterioro en la independencia, pérdida de masa muscular y alteraciones nutricionales como desnutrición.

En estos casos, la alimentación es una primera línea de apoyo para preservar la fuerza, la masa muscular y la calidad de vida. Para estas situaciones existen los alimentos para propósitos médicos especiales, conocidos como APME.

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Productos de la línea Finesse y productos Boydorr

Foto: Los lácteos contienen nutrientes y son fáciles de incluir en la alimentación diaria. / Cortesía
  • Yogurt Griego Tres Zeros: Es un producto sin grasa, sin azúcares añadidos ni edulcorantes, que aporta menos de 100 calorías por porción. Es excelente fuente de proteína y calcio, ideales para el mantenimiento de huesos y músculos, y está elaborado con ingredientes naturales, sin conservantes ni colorantes artificiales.
  • Yogurt Finesse: Es descremado y sin colorantes artificiales, aportando menos de 100 calorías por porción. Son una buena fuente de proteína, calcio y tiene miles de millones de probióticos activos. Cuentan con una fórmula mejorada y ahora son una excelente fuente de Zinc y vitaminas D, B1, B5 y B12. El sabor natural ahora esta endulzado con Stevia.
  • Queso Finesse: Presenta una fórmula mejorada sin sellos de advertencia y con menos de 100 calorías por porción. Es una buena opción que contiene proteína y calcio que ayuda al mantenimiento de la masa ósea y muscular, y es libre de conservantes y colorantes artificiales.
  • Avena Finesse: Está elaborada con ingredientes naturales, aporta menos de 100 calorías por porción. Es buena fuente de proteína y calcio y no tiene conservantes ni colorantes artificiales.
  • Producto de Boydorr ideal como tratamiento nutricional: PROWHEY DM es una fórmula nutricional especialmente diseñada para personas con diabetes. Contiene un alto aporte de proteína, bajo contenido de carbohidratos, micronutrición especializada y no tiene azúcar añadida. Este producto es un alimento para propósitos médicos especiales. Consulte a su médico o nutricionista antes de consumirlo.

Referencias

Chen Z, et al. Dairy Product Consumption and Cardiovascular Health: A Systematic Review and Meta-analysis of Prospective Cohort Studies. Adv Nutr. 2022;13(2):439-454.

Giosuè A, et al. Consumption of Dairy Foods and Cardiovascular Disease: A Systematic Review. Nutrients. 2022;14(4):831.

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Alexander DD, et al. Dairy consumption and CVD: a systematic review and meta-analysis. Br J Nutr. 2016;115(4):737-50.

Foto: Cortesía

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