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La salud empieza en el intestino: claves para fortalecer tu microbiota

Cada persona tiene una microbiota única, como una huella digital. Y aunque suene raro, tener una microbiota “en equilibrio” es clave para sentirte bien: ayuda a protegerte, a digerir mejor los alimentos y a mantener el intestino funcionando correctamente.

Redacción Especiales

20 de febrero de 2026 - 06:30 a. m.
Foto: Getty Images/Science Photo Libra - SCIEPRO/SCIENCE PHOTO LIBRARY
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Cada vez se escucha más la palabra “microbiota” en redes sociales, podcasts e incluso en charlas entre amigos. Pero ¿sabes realmente qué es, por qué es tan importante y cómo está relacionada con tu salud?

La microbiota está formada por miles de microorganismos como bacterias, hongos y otros bichitos microscópicos que viven en distintas partes del cuerpo, especialmente en el intestino, pero también en la piel, la boca, etc. Cada persona tiene una microbiota única, como una huella digital. Y aunque suene raro, tener una microbiota “en equilibrio” es clave para sentirte bien: ayuda a protegerte, a digerir mejor los alimentos y a mantener el intestino funcionando correctamente.

Para cuidar esta comunidad de microorganismos, hay tres conceptos que vale la pena conocer: probióticos, prebióticos y simbióticos.

Foto: Cortesía Alpina

Probióticos: el “talento vivo” que puede sumar valor

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando los consumes en cantidades adecuadas, pueden traer beneficios para tu salud. Los encuentras en productos bastante comunes como el yogur, el kéfir o algunos suplementos en cápsulas o gotas. También están presentes en fórmulas infantiles y otros alimentos fermentados.

Uno de sus principales aportes es que ayudan a mantener el equilibrio del microbiota intestinal. ¿Cómo? Aumentando las bacterias beneficiosas y haciendo que las bacterias “malas” tengan menos espacio. Esto puede ayudar a prevenir varios problemas digestivos o metabólicos, fortalecer tu sistema inmune e incluso puede tener un impacto en cómo te sientes emocionalmente.

Además, ciertos probióticos ayudan a producir sustancias útiles para el cuerpo, que le dan energía al intestino y, ayudan a que funcione bien. Incluso hay estudios que indican que los probióticos pueden influir en el estado de ánimo y en enfermedades como la depresión o problemas del sistema nervioso.

Prebióticos: el “combustible premium” del intestino

Los prebióticos son un tipo de fibra que no se digiere en el estómago, pero que sirve como comida para las bacterias buenas del intestino. Están presentes de manera natural en alimentos como los espárragos, alcachofas, manzanas, bananos, avena, lentejas, garbanzos, ajo y puerro. Otros prebióticos son los GOS (galacto-oligosacáridos) que se pueden adicionar en alimentos fermentados como el kéfir.

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Uno de los principales beneficios de los prebióticos favorecer la producción de compuestos que contribuyen a la salud. Estos compuestos fortalecen la barrera intestinal, que funciona como una muralla encargada de regular lo que puede pasar al cuerpo y lo que debe quedarse fuera. Cuando esta barrera se debilita, el organismo puede quedar más expuesto a distintos desequilibrios que, según el contexto, se asocian tanto con infecciones como con el desarrollo de enfermedades crónicas.

Además, los prebióticos pueden ayudarte a sentirte más lleno por más tiempo, mejorar los niveles de azúcar, colesterol en la sangre y reducir el riesgo de problemas como la obesidad o el síndrome metabólico.

Otro punto importante es que mejoran la absorción de minerales como el calcio y el magnesio, lo cual es bueno para la salud de los huesos. Y, si sueles tener problemas de estreñimiento, los prebióticos también pueden ayudar a mejorar el tránsito intestinal.

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Simbióticos: trabajo en equipo

Los simbióticos son una combinación de probióticos y prebióticos. Es decir, microorganismos buenos más su comida favorita. Al juntar estos dos, se potencia el efecto: los microbios llegan al intestino con todo lo que necesitan para sobrevivir, reproducirse y hacer bien su trabajo.

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Gracias a esta combinación, se pueden producir más sustancias beneficiosas que refuerzan la salud intestinal, regulan las defensas del cuerpo y ayudan al metabolismo. También fortalecen la barrera intestinal y reducen los procesos inflamatorios.

Los simbióticos han mostrado ser útiles en problemas como la obesidad, la diabetes, el síndrome de intestino irritable, la colitis y hasta para combatir la diarrea que puede aparecer después de tomar antibióticos. También podrían ayudar a prevenir algunas infecciones.

Yogur y kéfir: aliados de la microbiota

La microbiota se renueva cada 24 horas y puede modificarse por factores como el ejercicio, el estrés, la contaminación, el sueño, entre otros. En este proceso, la alimentación juega un papel fundamental cada día. Dentro de los alimentos que más pueden ayudarte a cuidar tu microbiota están los lácteos fermentados como el yogur y el kéfir con adición de probióticos. ¿Por qué? Porque tienen bacterias buenas y además son fáciles de incluir en tu rutina diaria. Estos alimentos pueden complementar una alimentación balanceada. Lo mejor es que los puedes combinar con otros alimentos saludables, como frutas, avena o semillas, para sumar aún más beneficios.

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Recomendaciones prácticas

Para mantener una microbiota más equilibrada, considera estas pautas:

  • Consume una alimentación alta en vegetales y fibra, mantén una buena hidratación, realiza actividad física de forma regular y prioriza un sueño suficiente.
  • Incluye a diario fermentados como yogur o kéfir, en el momento del día que te resulte más práctico.
  • Combina yogur o kéfir con fruta, avena, semillas u otros alimentos ricos en fibra: es una forma sencilla de aproximarte a un enfoque simbiótico.

Cuidar la microbiota no es cuestión de una semana ni de fórmulas milagrosas. Es una estrategia de largo plazo basada en hábitos. El intestino no se guía por tendencias, sino por la constancia. Y en ese terreno, los lácteos fermentados pueden convertirse en un aliado discreto, pero de gran valor.

Productos Alpina que aportan probióticos

Foto: Los prebióticos son un tipo de fibra que no se digiere en el estómago, pero que sirve como comida para las bacterias buenas del intestino./ Cortesía

• Kefir Plus Alpina: es una bebida fermentada a base de leche, con miles de millones de probióticos que, junto a una alimentación balanceada y un consumo regular de alimentos con microorganismos probióticos, puede ayudar a las funciones digestivas y a regenerar la microbiota intestinal. Este producto es el único kéfir con fibra GOS, contiene 14 cepas de cultivos vivos y miles de millones de probióticos activos; es una buena fuente de proteína, es rico en calcio, sin conservantes, ni edulcorantes.

• Regeneris: Regeneris Alpina es un alimento lácteo fermentado buena fuente de fibra y con millones de probióticos. El consumo diario de fibra y probióticos ayuda al adecuado funcionamiento del sistema digestivo, acompañado de una dieta balanceada y ejercicio físico.

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Una adecuada alimentación y un consumo regular de alimentos con microorganismos probióticos, puede ayudar a normalizar las funciones digestivas y regenerar la flora intestinal.

Foto: Cortesía

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