
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
La educación pública representada en la Universidad de Cartagena logra mantenerse como una excepción de calidad con las tasas de abandono más bajas del país y una comunidad de 28.000 estudiantes que encuentra en el bienestar universitario un pilar tan importante como la academia, lo que pone lo humano por encima del título.
Willian Malkun Castillejo, rector de la Universidad de Cartagena, lidera un modelo que rescata la lectura crítica, impulsa la investigación, integra la inteligencia artificial sin temores y forja ciudadanos con capacidad de ponerse en el lugar del otro. A dos siglos de historia, que se cumplirán en 2027, y con la reciente Ley del Bicentenario que ya compromete recursos del Estado para recuperar su infraestructura colonial, esta universidad caribeña demuestra que otra educación es posible si se prioriza la otredad, se impulsa la inclusión y se trabaja con la mirada puesta en los próximos 50 años.
¿Cuando usted asumió la rectoría habló de una universidad más humana. ¿Qué significa “más humana”?
Una universidad humana es vincularse realmente con lo más importante, que es la formación del ser humano desde el punto de vista integral. Nuestra Universidad de Cartagena no puede caracterizarse solamente por formar profesionales, sino que debemos forjar ciudadanos con espíritu crítico, ciudadanos que se comprometan y que tengan, sobre todo, la capacidad de ponerse en los zapatos del otro. Yo creo que ese avance lo hemos venido haciendo porque en la medida en que entendamos que todos hacemos parte de un colectivo, podemos entender que nuestra participación desde el punto de vista académico puede ser más inclusiva.
La Universidad de Cartagena cumple 200 años en 2027. ¿Qué puede rescatar de esos dos siglos de historia?
Bueno, a veces pensamos esos 200 años desde el presente, en lo que estamos, pero cuando vemos las realidades regionales, las realidades colombianas y vemos que en 200 años de historia no hemos cambiado, podemos decir que el pasado de una institución que perdurara en este tiempo ha sido realmente muy apoteósico. Nuestra Universidad de Cartagena se ha sostenido a pesar de numerosos conflictos que nos han afectado, pero aun así nunca cerró las puertas, siguió apostándole al desarrollo regional y nunca abandonó la idea de progreso que tuvo Bolívar con establecer centros educativos superiores.
El Congreso aprobó en el último debate la Ley del Bicentenario. ¿Qué beneficios traerá esa ley? ¿Y qué falta para que ya se ejecute?
No es solamente el reconocimiento por 200 años que hace el Congreso con la Ley Bicentenaria, sino que esta ley compromete al Estado para que se vincule en el Bicentenario de la Universidad de Cartagena. ¿Y que se vincule a través de qué? De ayudarla a conseguir las mejoras locativas, de ayudarla a que esa infraestructura donde funciona la Universidad de Cartagena, que es colonial, pueda realmente estar en mejores condiciones al servicio de la academia.
¿Esa ley implica también recursos o es solamente mejoramiento de las locaciones y recuperación de la infraestructura?
Implica y compromete, sobre todo, a la nación a que en las vigencias futuras de los presupuestos nacionales se incorporen recursos para atender la demanda de infraestructura de la universidad.
¿Usted cree que la educación pública superior está en crisis?
Yo creo que no. Pienso que a la universidad se le ha volcado a ella un factor importante, es decir, la universidad tiene que dedicarse al papel para el que fue creada. Cuando una universidad está buscando, como lo hacemos o lo hacen las familias colombianas, temas como ¿qué comen en el día?, ¿cómo funcionan? o los recursos para funcionar, pues se aleja realmente de esa misión. Entonces, cuando tenemos ese tipo de situación, lo que hace es que la universidad se aleje del papel para el que fue creada. La universidad pública tiene que ser el activo más importante que tiene la sociedad, porque es a través del conocimiento que los países pueden lograr un desarrollo. Desafortunadamente, en la visión política del país no se ha puesto a la educación como un centro generador de desarrollo, sino que hacemos política para tapar vacíos existentes, pero no hemos hecho una macropolítica educativa que nos permita pensarnos en el país en los próximos 50 años.
¿Cuáles son los mayores desafíos del Caribe colombiano que se pueden atender desde la academia?
El número uno sigue siendo el sueño de construir ciudadanos, de formar ciudadanos. Porque cuando tú tienes unos ciudadanos formados, esos ciudadanos pueden interactuar de mejor forma con el prójimo y pueden ayudar a resolver problemas. La sociedad colombiana en sí es una sociedad que tiene una crisis muy profunda y eso se ve reflejado también en el tipo de estudiante que recibimos en la universidad. Hoy nos toca hacer esfuerzos por volver a enseñar a esos jóvenes a escribir, volverles a enseñar a leer, porque la sociedad ahorita no los necesita de esa forma, pero la universidad sí los necesita de esa forma. El segundo gran reto que tenemos como institución es el cómo utilizamos las herramientas tecnológicas que tenemos a nuestros alcances, cómo la inteligencia artificial puede cambiar las perspectivas educativas, no negándolas, pero sí controlándola y aprovechándola, porque es una realidad en la que estamos y es la realidad en la que viven nuestros jóvenes.
Es sabido que algunas personas que empiezan la universidad no la terminan. ¿Cuál es la realidad de la Universidad de Cartagena?
Afortunadamente, tenemos buena demanda, logramos los cupos, pero hay un tema relacionado con la deserción de educación superior. La Universidad de Cartagena tiene las tasas más bajas de deserción a nivel nacional y esto se debe precisamente a las políticas de bienestar que nosotros tenemos en nuestra institución. Cuando el estudiante ingresa a nuestro sistema educativo, nosotros hacemos lo imposible para que ese joven no deserte de ese sueño de ser profesional. Tenemos muchos planes que ayudan a resolver las distintas dificultades que se le van presentando en ese camino educativo.
¿Cómo va el proceso de priorizar la investigación docente?
Tengo que decir que la Universidad de Cartagena es reconocida en temas de investigación, y ese reconocimiento se ve en los tipos de vínculos que tenemos con diferentes instituciones a nivel mundial. Hoy, el reto que tenemos es que la investigación tiene que ser también una materia o una herramienta de nuestros profesores, no solo de planta, aquí es donde está el énfasis, sino también de cátedra. Es decir, que lo que pretendemos ahora es ayudar a los profesores de cátedra para que puedan desarrollar investigación, y no solamente a los profesores de planta pensando en mejoras salariales. Esa es la finalidad última que tenemos.