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M&A: palanca estratégica para el crecimiento empresarial

En un entorno de capital más selectivo, el M&A permite canalizar inversión, transformar empresas y convertir oportunidades de negocio en crecimiento sostenible para el país.

David Mayorga*

27 de junio de 2026 - 09:00 a. m.
David Mayorga, Socio Líder Legal de BDO en Colombia.
Foto: Cortesía BDO
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En los últimos años, el mercado de inversión en Colombia ha entrado en una etapa de mayor sofisticación. Más que una discusión sobre volúmenes, el momento actual invita a analizar la calidad de las decisiones empresariales, el destino del capital y la capacidad de las compañías para ejecutar procesos de crecimiento con visión estratégica. Los datos recientes sobre inversión extranjera directa y actividad transaccional muestran un entorno en el que el capital sigue presente, pero se mueve con criterios más exigentes, un mayor foco sectorial y una clara preferencia por transacciones con un racional económico sólido.

Los reportes de inversión extranjera del Banco de la República muestran que Colombia continúa recibiendo capital en sectores estratégicos como servicios financieros y empresariales, industrias manufactureras, transporte, comunicaciones y petróleo, con Estados Unidos, España y Panamá como las fuentes más relevantes de inversión internacional.

En paralelo, los reportes de TTR Data evidencian una actividad transaccional significativa: en 2025 se registraron 288 operaciones por USD 10.039 millones, de las cuales 163 correspondieron a M&A por USD 8.411 millones; mientras que, para el primer trimestre de 2026, Colombia acumuló 48 transacciones por USD 5.314 millones, con M&A representando 26 operaciones por USD 2.199 millones. Más que una simple medición de flujos o volúmenes, estas cifras muestran un mercado más selectivo y sofisticado, en el que el M&A se consolida como una herramienta para canalizar capital hacia negocios con potencial, acelerar procesos de expansión, consolidar sectores y fortalecer capacidades empresariales.

La lectura conjunta de estas cifras permite identificar una tendencia relevante: el mercado avanza hacia operaciones más estratégicas. En algunos períodos puede observarse menor número de transacciones, pero con valores agregados más altos y con mayor concentración en sectores donde existen oportunidades de transformación, consolidación o crecimiento regional. Esto implica que el éxito transaccional depende menos de la simple disponibilidad de capital y más de la preparación del activo, la claridad de la tesis de inversión y la capacidad de estructurar operaciones jurídica, financiera y comercialmente viables.

En ese contexto, el M&A se consolida como una herramienta de crecimiento económico por varias razones. Primero, porque permite que compañías locales con potencial accedan a capital, tecnología, nuevos mercados o capacidades operativas que difícilmente podrían desarrollar al mismo ritmo de manera orgánica. Segundo, porque facilita procesos de consolidación en sectores fragmentados, donde la escala puede traducirse en mayor productividad, mejor gobierno corporativo y mayor competitividad. Tercero, porque habilita la entrada de inversionistas internacionales que no solo aportan recursos financieros, sino también estándares globales, redes comerciales regionales y experiencia sectorial consolidada.

El caso colombiano muestra oportunidades claras en sectores que combinan crecimiento, necesidad de inversión y potencial de transformación. Los reportes de TTR Data identificaron para el 2025 actividad transaccional relevante en software y tecnología, servicios de IT, banca e inversión y energías renovables. En el primer trimestre de 2026, los subsectores líderes incluyeron banca e inversión, software especializado, distribución y retail, y petróleo, gas y combustibles consumibles.

Estos sectores tienen un elemento común: requieren capital, desarrollo estratégico y visión de largo plazo. En tecnología, las transacciones permiten escalar soluciones locales hacia mercados regionales. En servicios financieros, habilitan eficiencia, profundización y nuevos modelos de negocio. En energía, acompañan la transición energética hacia matrices más diversificadas. En activos estratégicos, permiten movilizar recursos hacia proyectos que pueden tener impacto productivo y territorial de gran escala. En todos estos casos, el M&A opera como un puente entre capital disponible y oportunidades empresariales concretas.

Sin embargo, ese puente no se construye solo con intención comercial. Requiere arquitectura jurídica. Una transacción exitosa exige alinear múltiples dimensiones: intereses comerciales, estrategias de negocio, distribución de riesgos, estructura societaria, gobierno corporativo y planificación tributaria. En la práctica, muchas oportunidades no se materializan por falta de preparación, por estructuras inadecuadas o por riesgos que pudieron anticiparse desde etapas tempranas del proceso de estructuración de la transacción.

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Ahí es donde las firmas, como BDO, y los asesores transaccionales cumplen un rol central. Su función no se limita a preparar documentos o acompañar negociaciones. En transacciones sofisticadas, los asesores transaccionales ayudan a convertir una oportunidad de negocio en una decisión estratégica ejecutable. Traducen riesgos técnicos en alternativas de negocio, diseñan estructuras que permiten cerrar brechas entre compradores y vendedores, identifican contingencias relevantes y construyen mecanismos contractuales que permiten asignar riesgos de forma eficiente. En mercados más selectivos, esa capacidad se vuelve la herramienta más valiosa del asesor transaccional.

La asesoría legal transaccional también cumple una función de confianza. Para el inversionista internacional, un proceso bien estructurado transmite orden, trazabilidad y certeza. Para el empresario local, permite presentar su compañía de manera más robusta, anticipar contingencias y maximizar el valor de una eventual transacción. Para ambas partes, reduce fricciones comerciales y facilita que el capital fluya hacia activos o negocios estratégicos.

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Por lo anterior, el momento actual del país debe entenderse como una oportunidad para elevar la calidad del mercado. Cuando el capital se vuelve más selectivo, las compañías mejor preparadas tienen una ventaja competitiva. Aquellas que cuentan con información financiera confiable, estructuras societarias claras, cumplimiento regulatorio ordenado, contratos robustos y una historia de crecimiento bien sustentada, están en mejor posición para atraer inversión, negociar condiciones favorables o liderar procesos de consolidación internacional.

Colombia cuenta con elementos que son muy atractivos para el capital internacional: una economía diversificada, sectores estratégicos con necesidades de inversión, conglomerados familiares en proceso de profesionalización y crecimiento, industrias con potencial de consolidación y una ubicación estratégica para procesos de regionalización. La discusión, entonces, no debería centrarse únicamente en cuánto capital entra, sino en cómo se prepara el país para canalizarlo hacia proyectos de mayor valor agregado.

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En esa agenda, el M&A puede ser una palanca fundamental. Puede impulsar crecimiento empresarial, facilitar sucesiones corporativas, atraer jugadores estratégicos, modernizar sectores, financiar expansión regional y fortalecer la competitividad. Pero para lograrlo se requiere pasar de una visión reactiva de las transacciones a una visión estratégica: preparar compañías antes de salir al mercado, estructurar procesos con rigor, anticipar riesgos y entender que el valor no se crea únicamente al momento del cierre, sino desde la forma en que se estructura la transacción y en cómo se capturan las sinergias empresariales durante la integración de los negocios tras el cierre.

El mercado transaccional colombiano está entrando en una etapa donde la preparación, la sofisticación y la claridad estratégica serán determinantes. El capital sigue buscando oportunidades, pero exige mejores procesos, mejor información y mejores estructuras. En ese escenario, las firmas tienen la posibilidad de jugar un papel mucho más amplio que el de asesores técnicos: pueden ser habilitadoras de crecimiento, articuladoras de confianza y constructoras de valor.

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El impacto del asesor transaccional en el M&A no está únicamente en los contratos que se firman, sino en las decisiones empresariales que hace posibles. Cuando una transacción se estructura adecuadamente, el capital encuentra un camino eficiente, las compañías acceden a nuevas capacidades y la economía gana vehículos concretos para crecer. Ese es el verdadero valor estratégico del M&A: transformar oportunidades de negocio en crecimiento sostenible para el país.

* Socio Líder Legal de BDO en Colombia

Por David Mayorga*

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