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EPS Famisanar le cuenta

Nutrición balanceada y ejercicio diario: los pilares del control de la diabetes

Cambiar los alimentos azucarados por granos integrales, sustituir las harinas blancas por vegetales frescos y eliminar las bebidas endulzadas hacen parte de una de las estrategias más efectivas para reducir los riesgos de esta enfermedad.

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27 de mayo de 2026 - 09:48 p. m.
Esta enfermedad afecta tanto a mujeres con el 8.4 % y en hombres con el 8.6 %.
Esta enfermedad afecta tanto a mujeres con el 8.4 % y en hombres con el 8.6 %.
Foto: Cortesía EPS Famisanar
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La diabetes se podría reconocer como uno de los mayores desafíos de salud pública en el continente americano. El sobrepeso, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol se consolidan como los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de esta patología que afecta a 112 millones de adultos solo en las Américas, cifra que se ha triplicado desde 1990, según la Organización Panamericana de Salud (OPS).

Catalogada como crónica, por su alta mortalidad y la capacidad de producir otras patologías como ceguera o daños en los nervios de las extremidades, la diabetes se presenta cuando el páncreas no secreta suficiente insulina o cuando el organismo no logra utilizar eficazmente la insulina que produce, hormona encargada de regular la concentración de glucosa en la sangre.

Cuando una persona tiene diabetes, su cuerpo no puede movilizar correctamente los músculos y las células grasas para quemar o almacenar energía a partir de la glucosa. Además, el hígado puede volverse hiperactivo y producir demasiada azúcar, liberándola a la sangre sin control.

Esta doble falla explica por qué, sin tratamiento, la enfermedad produce complicaciones mayores como enfermedades cardiovasculares, daño irreversible en los pies, pérdida de la visión, insuficiencia renal y graves afecciones en la piel. La Organización Mundial de la Salud ha alertado que la diabetes ya es responsable del 5 % de la mortalidad prematura en la región.

Prevención y control

Aunque existen factores de riesgo no modificables como los antecedentes familiares, la geografía, la raza o el origen étnico, la evidencia científica confirma que la diabetes se puede prevenir y controlar mediante la adopción de hábitos saludables. Mantener un peso corporal adecuado, realizar actividad física a diario, alimentarse con equilibrio y evitar el alcohol y el tabaco son los cuatro pilares de cualquier estrategia efectiva.

De hecho, la OPS destaca que la concentración de hemoglobina glicosilada, un indicador clave del control glucémico, puede disminuir entre un 0,6 y un 0,8 % únicamente con la práctica regular de actividad física. También, los cambios dietarios logran reducir ese mismo marcador en un 0,5 %. Aunque parezcan cifras pequeñas, en el manejo de la diabetes cada punto porcentual representa una reducción significativa en el riesgo de complicaciones graves.

Frente a esto, la EPS Famisanar recomienda “incluir todos los grupos nutricionales en la alimentación, reducir el consumo de grasas saturadas y la sal, y también es clave evitar el azúcar. Practicar al menos 30 minutos de ejercicio diario. Y eliminar el uso de tabaco, vapeadores, marihuana, etc., ya que el consumo de estos aumenta el riesgo de sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares”.

Y para las personas con diabetes esortante apropiar hábitos que le ayuden a tener una vida plena y llena de salud, como:

  • No fumar, el humo tóxico que genera esta actividad hace más difícil controlar cualquier tipo de diabetes y las complicaciones de salud producidas por la diabetes pueden ser más graves.
  • Evitar tomar alcohol, este puede generar efectos secundarios en los medicamentos suministrados para darle manejo a la diabetes o los síntomas presentados por padecerla, además de aumentar o disminuir drásticamente el azúcar en la sangre. También, la ingesta constante de alcohol puede producir sobrepeso, haciendo el manejo de la diabetes más difícil.
  • Mantener un peso saludable, consumir frutas, vegetales, granos integrales y carnes magras ayudarán a controlar su peso y alejar el sobrepeso u obesidad.
  • Seguir las recomendaciones del médico tratante, esto ayudará a evitar neuropatía periférica, que se refiere al daño en nervios de piernas y brazos, lo que ocasiona heridas difíciles de sanar que producen mucho dolor y en algunos casos requiere amputación. Entre otras afecciones producidas por un mal manejo de la diabetes está la retinopatía, una enfermedad que puede causar ceguera.

Alimentos que debe evitar si tiene diabetes

Los alimentos y bebidas ricos en carbohidratos y azúcar que debe limitar incluyen:

  • Alimentos azucarados como dulces, galletas, pasteles, helados, cereales endulzados y frutas enlatadas con azúcar agregada.
  • Bebidas con azúcares añadidos, como jugos, refrescos regulares y bebidas deportivas o energéticas regulares.
  • Arroz blanco, tortillas, panes y pastas, especialmente los elaborados con harina blanca.
  • Verduras con almidón, como papas blancas, maíz y guisantes.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Evitar el consumo de alimentos altos en grasa y/o sal.

Tipos de diabetes y cómo detectarla

Esta enfermedad afecta tanto a mujeres con el 8.4 % y en hombres con el 8.6 %, Sin embargo, las mujeres presentan un mayor índice de obesidad frente a los hombres, donde factores de sedentarismo y alimentación también influyen.

Y hay que entender que no toda la diabetes es igual, y confundir sus tipos puede llevar a tratamientos inadecuados. La diabetes tipo 1 se presenta con mayor frecuencia en niños, adolescentes y jóvenes, aunque en realidad cualquier persona puede llegar a padecerla. En este caso, el cuerpo no logra producir insulina o genera cantidades muy pequeñas porque las células del páncreas encargadas de fabricar esta hormona dejan de funcionar definitivamente. Quienes viven con diabetes tipo 1 dependen de la insulina inyectada para sobrevivir.

La diabetes tipo 2, también llamada diabetes no insulinodependiente, se presenta generalmente en la edad adulta y se debe a una utilización ineficaz de la insulina por parte del organismo. Es decir, el páncreas produce insulina, pero las células del cuerpo no responden bien a ella. Este tipo se presenta con mayor frecuencia en personas con sobrepeso u obesidad, y es la forma más común de diabetes en las Américas, de acuerdo con la OPS.

El tercer tipo es la diabetes gestacional, que afecta exclusivamente a mujeres durante el embarazo. En estos casos, los valores de glucosa en la sangre son superiores a los normales, pero aún por debajo de los niveles que ameritan un diagnóstico de diabetes convencional. Lo característico de este tipo es que no se diagnostica mediante síntomas evidentes, sino a través de pruebas de detección prenatales específicas. Si no se controla adecuadamente durante el embarazo, puede generar complicaciones tanto para la madre como para el bebé, y aumenta el riesgo de que la madre desarrolle diabetes tipo 2 tiempo después.

Recuerde que el diagnóstico de diabetes se puede lograr mediante pruebas de azúcar en la sangre, y existen signos de alarma que ninguna persona debe ignorar para la temprana detección de esta enfermedad, entre los más frecuentes se encuentran:

  • La boca seca acompañada de un aumento persistente de sed y de la micción
  • Hambre voraz que no se calma con las comidas habituales
  • Pérdida de peso sin causa aparente, que muchas personas malinterpretan como algo positivo
  • Orina abundante y frecuente que interrumpe el sueño nocturno.
  • Fatiga extrema que no mejora con el descanso
  • Irritabilidad sin motivo claro
  • Visión borrosa que va y viene
  • Encías rojas e inflamadas que sangran con facilidad
  • Hormigueo o entumecimiento en manos y pies, y una sensación general de cansancio y falta de energía que afecta todas las actividades diarias

Reconocer estos síntomas y consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre un control adecuado de la diabetes y la aparición de complicaciones que afectan la calidad de vida.

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