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“Queremos ser una empresa de impacto positivo”: Alquería

Carlos Enrique Cavelier, coordinador de sueños de Alquería, habló sobre la compañía como Empresa B y su crecimiento atado al de las comunidades en términos de educación, sostenibilidad y seguridad alimentaria, entre otros aspectos. Entrevista.

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23 de agosto de 2026 - 02:00 p. m.
“Queremos ser una empresa de impacto positivo”: Alquería
Foto: Carlos Enrique Cavelier, coordinador de sueños de Alquería. / Cortesía
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Alquería se convirtió en Empresa B en 2021. ¿Qué cambió dentro de la compañía a partir de ese momento y cómo se traduce hoy el concepto de triple impacto en su forma de tomar decisiones?

Esto viene de mucho tiempo atrás. La empresa nació con un propósito claro: que la gente pudiera consumir leche pasteurizada y no leche cruda, y desde entonces hemos estado muy cerca de las comunidades, especialmente de los campesinos cercanos a Bogotá. Cuando empezamos a indagar, alrededor de 2018, qué significaba ser una Empresa B, nos dimos cuenta de que ya veníamos trabajando en temas ambientales y sociales. El proceso de certificación fue complejo, pero tuvimos buenos resultados. Para nosotros es importante mantener un equilibrio entre lo social, lo ambiental y lo económico. La empresa tiene que crecer, pero sin dejar de lado esos otros componentes. Además, el cuidado del medioambiente viene también de una tradición familiar y hace parte del propósito que hemos mantenido hasta hoy.

¿Cómo están midiendo las condiciones socioeconómicas de las familias que hacen parte de su cadena y qué acciones han desarrollado para contribuir a superar las condiciones de pobreza?

Este es un reto que nos hemos planteado recientemente. Hemos trabajado durante años con las comunidades y entendimos que primero teníamos que empezar por casa. La educación y mejorar las condiciones de vida siempre han sido nuestras prioridades. Encontramos que cerca del 3 % de las familias de los integrantes de nuestra cadena de valor están en condiciones de pobreza y, por eso, tenemos un programa de apoyo en vivienda e ingresos. Pero quienes más nos preocupan son los pequeños campesinos. Muchos producen apenas 20 o 30 litros de leche al día, y eso no es suficiente para sostener a una familia. Por eso buscamos ayudarlos a aumentar su producción y, de esa manera, mejorar también sus condiciones de vida.

Los pequeños productores de leche son una parte fundamental de la cadena de Alquería. ¿Cómo pueden los pagos justos, la asistencia técnica y la formalización convertirse en una estrategia para hacer más productivo y sostenible el negocio?

El problema es que existen condiciones estructurales que dificultan la formalización. De los cientos de miles de ganaderos que hay en Colombia, solo una parte muy pequeña está formalizada. Tenemos que ser mucho más creativos y utilizar herramientas económicas que les permitan mejorar sus ingresos. Muchos pequeños ganaderos tampoco tienen acceso a asistencia técnica ni a crédito, y siguen trabajando de la misma manera desde hace décadas. Necesitamos un compromiso con el Gobierno y nuevas plataformas que permitan financiar esa asistencia técnica y mejorar la productividad. No se trata simplemente de que las mismas 10 vacas produzcan más, sino de que puedan pasar de 10 a 20 o 30 animales, mejorar el manejo del ganado, sembrar mejores pastos y garantizar el acceso al agua. Así podemos aumentar la producción y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas.

La compañía ha trabajado con ABACO en iniciativas relacionadas con nutrición y seguridad alimentaria. ¿Qué responsabilidad debería asumir el sector privado frente al hambre en Colombia y qué han aprendido de este trabajo sobre las necesidades reales de las poblaciones más vulnerables?

Llegamos a ABACO, que reúne a los bancos de alimentos, a través de nuestra política de responsabilidad social. Hemos podido llegar a cerca de un millón de niños, que es una cifra importante, pero todavía estamos lejos de todas las personas que necesitan ayuda. En Colombia necesitamos programas que permitan que la comida llegue a quienes la necesitan, tanto en las ciudades como en el campo. También hay que trabajar en huertas caseras y educación alimentaria, porque no se trata solamente de que haya comida, sino de que las familias puedan alimentarse bien. La comida existe, pero muchas personas están comiendo mal. Ese sigue siendo uno de los grandes retos.

¿Por qué consideran que la educación pública de calidad es una de las herramientas más importantes para reducir las brechas del país y cuál debería ser el papel de las empresas en ese propósito?

Muchas veces hablamos de educación pública, pero muy poca gente de nuestro entorno tiene a sus hijos allí. En los países desarrollados, en cambio, prácticamente todo el mundo utiliza el sistema público. Eso demuestra que una educación pública de calidad es fundamental para el desarrollo de un país. En Colombia tenemos que elevar esa calidad. Alquería ha trabajado con gobiernos de Cundinamarca y hemos visto resultados importantes. Con las administraciones de Jorge Rey y Nicolás García, por ejemplo, logramos que instituciones que estaban muy abajo en las pruebas de Estado llegaran a estar entre las primeras. Eso demuestra que sí se pueden generar cambios, pero la educación requiere tiempo. Hemos trabajado hasta siete años con algunas instituciones para llevarlas a mejores niveles. El objetivo es que todos los niños tengan una educación de calidad y puedan acceder a mejores oportunidades.

PROMCE es una iniciativa que articula a la Fundación Alquería Cavelier y la Gobernación de Cundinamarca. ¿Qué resultados han observado en la reducción de la pobreza y qué papel ha tenido la educación?

PROMCE demuestra que la educación puede ser una herramienta concreta para reducir las brechas. Entre 2018 y 2025, el bajo logro educativo pasó de 47,5 % a 32,7 %, el rezago escolar de 26,4 % a 18,9 % y el analfabetismo de 6,2 % a 2,4 %. En ese mismo periodo, el IPM pasó de 10,5 % a 4,1 %, una reducción de 6,4 puntos. La educación representa cerca del 40 % del peso del IPM, por lo que mejorar los aprendizajes y reducir el rezago tiene un impacto directo en la pobreza y, además, amplía las oportunidades de empleo e ingresos.

¿Qué significa para Alquería que una compañía pueda ser también una forma de servicio al país, especialmente en momentos en los que las comunidades enfrentan situaciones de crisis?

Una empresa tiene que hacer todo lo posible por aportar al país. Como dice Adela Cortina, “la empresa hoy es social o no es”, y estamos convencidos de eso. Pero lo social no significa olvidarse de lo económico. Tenemos que cuidar la deuda, la productividad, el crecimiento y la generación de empleo. Hay que mantener ese equilibrio y, al mismo tiempo, trabajar con las comunidades, los campesinos, los colegios y en temas como el agua y los bosques. Queremos ser una empresa de impacto positivo. De hecho, desde hace tres años somos netos en plástico: recuperamos más plástico del que ponemos en el mercado. Ese es un trabajo muy importante de nuestro equipo de sostenibilidad.

Teniendo en cuenta el terremoto que afectó al país, ¿cuál consideran que es el papel de una empresa en momentos de crisis?

Hay que hacer todo lo posible. En la reunión de la ANDI se planteó qué podíamos hacer frente a la emergencia y nosotros destinamos un monto importante, además de poner a disposición alimentos y otros recursos. En esta ocasión, por ejemplo, conseguimos dos camiones que salieron hacia Pereira y en poco tiempo ya estaban llevando agua y otros elementos. También estamos preparando el envío de recursos hacia Chocó para permanecer allí durante los próximos días o semanas y ayudar con agua y alimentos. Hay comunidades que lo necesitan con urgencia y nosotros tenemos la capacidad de aportar.

Más allá de la atención inmediata, ¿qué papel quiere asumir Alquería en la recuperación y reconstrucción de las comunidades afectadas por el terremoto? ¿Cómo se definirá ese acompañamiento?

Una compañía por sí sola no puede hacer todo. Por eso es fundamental trabajar de manera articulada. En la ANDI surgió la iniciativa de crear, además del Banco de Alimentos, un banco de medicinas y otro de materiales de construcción para apoyar a las familias afectadas. También estamos trabajando con nuestros distribuidores y las comunidades en Chocó para identificar sus necesidades. Estamos buscando cómo ayudarlos, incluso con la posibilidad de construirles una vivienda. Lo importante es que las personas sientan que estamos con ellas y que vamos a acompañarlas.

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