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Colombia acaba de comprometerse con un relevo generacional libre de violencia para las mujeres en política. En Bogotá se suscribió la Red Intergeneracional de Mandatarias: un espacio en el que mujeres gobernantes juntarán su voz para impedir que las agresiones por razón de género se perpetúen en espacios de toma de decisiones.
La Red se constituye en un contexto en que el 80 % de las mujeres que llegan a un despacho de poder son violentadas y su participación, aunque ha aumentado en las últimas décadas, sigue sin ser paritaria tanto en los gobiernos locales como en el Congreso, donde solo tres de cada 10 escaños legislativos tendrán representación femenina para el período 2026-2030.
La Red fue lanzada por ONU Mujeres, la Fundación Konrad Adenauer Stiftung (KAS) y gobernaciones locales que hoy están siendo manejadas por mujeres, como la de Tolima, en cabeza de Adriana Matiz; Meta, en manos de Rafaela Cortés, y Valle del Cauca, dirigida por Dilian Francisca Toro.
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Esta Red busca un futuro no muy lejano en que cada vez más mujeres logren llegar a manejar las tiendas políticas de sus territorios y hacerlo en condiciones seguras y ajenas a espacios de violencia política. El objetivo es ambicioso si se habla numéricamente: solo seis de 32 gobernaciones están ocupadas por mujeres, y en otros cargos, como las 1.102 alcaldías, apenas 103 son mujeres. Pero también es un reto en términos estructurales: la Misión de Observación Electoral ha registrado al menos 436 casos de violencia política, un promedio de una cada día durante el último año de elecciones presidenciales.
Matiz, primera mujer en llegar a la Gobernación de Tolima, aplaudió este espacio como un punto disruptivo. “Ninguna mujer debe elegir entre el miedo o participar en política. La violencia política afecta desde antes de las candidaturas hasta después de finalizar el período”, comenta la mandataria.
Cambiar la realidad
La Red pone de manifiesto que el mundo político, ya de por sí de difícil acceso para las mujeres, también crea escenarios que permiten violencias, amenazas o agresiones sexuales en contra de las mandatarias, tanto en ciudades principales como en municipios medianos y pequeños. Este flagelo está más que documentado. ONU Mujeres publicó a finales de 2025 un sondeo realizado con 3.000 mujeres que ocupan la función pública como alcaldesas, congresistas o gobernadoras.
El resultado fue desesperanzador: el informe indica que las agresiones se dieron contra mujeres de todos los partidos políticos y representantes de todas las regiones de Colombia. Además, las violencias fueron cometidas por todo tipo de personas, como civiles, servidores públicos, grupos armados o miembros de sus mismos partidos políticos.
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Pero más allá de la cifra, esa agresión tiene consecuencias en el futuro y la democracia del país: ONU Mujeres encontró que el 75 % de las mujeres víctimas de estas violencias no están dispuestas a buscar un cargo de poder en el futuro, precisamente por esas violencias que también atentan contra su dignidad o sus familias.
De acuerdo con el organismo de Naciones Unidas, hay al menos 150 leyes proferidas desde 1991 que tratan sobre protección y dignidad de las mujeres. Aunque aún faltan herramientas, como esta Red, para que esas normas pasen de debates virtuales en Bogotá a la realidad de las mujeres en sus respectivas regiones.
Nuevas generaciones
La Red es vista, entonces, como un plan de largo aliento para que en el futuro las mujeres más jóvenes recorran el camino que otras mandatarias de larga data abrieron para ellas en el Congreso o en las asambleas departamentales. En los últimos 30 años las mujeres han logrado que su voz, apenas incipiente en muchos espacios de toma de decisiones, sea considerada como un eje fundamental en los debates políticos en todo el país.
En resumen, el proyecto busca que las mujeres que más años llevan sorteando los pasillos de la política les enseñen a las nuevas generaciones cómo seguir ese camino y qué tareas quedan pendientes para lograr un espectro político realmente libre de violencia, como la implementación de leyes puntuales, la discusión de nuevas legislaciones o modificar de raíz algunas prácticas violentas que se dan en los centros de poder.
Por ejemplo, en la Red está Dilian Francisca Toro, una de las primeras mujeres en destacar en el plano político de Colombia, expresidenta del Congreso y hoy gobernadora de Valle del Cauca. Toro ha insistido por décadas en la paridad de género, el cumplimiento de leyes relacionadas con el bienestar y dignidad de las mujeres y ahora, como máxima figura política de su departamento, se dice dispuesta a enseñar a las diputadas o edilesas más jóvenes cómo entrar al mundo político y convertirse en ejemplo de representación femenina.
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“Todas las mujeres luchamos todos los días por las demás. Hemos vivido en carne propia la violencia contra nosotras, y esta Red es una alternativa para que sigamos estando en estos espacios que tanto nos ha costado alcanzar”, dice la gobernadora.
La Red también será una plataforma de denuncia de violencias políticas que buscará visibilizar estas agresiones y darles voz a mujeres de territorio que padecen constantemente los estereotipos de género, pero que debido a las barreras geográficas no son escuchadas por el Estado cuando denuncian sus casos.
Kristin Wesemann, directora de la KAS y una de las artífices de esta Red, comentó que el proyecto creará un futuro cercano más seguro para miles de niñas que hoy quieren incursionar en política, pero que debido a estas violencias dan un paso hacia atrás.
“La política no es un mundo fácil. Pero cuando atacan a una de nosotras, significa un ataque contra todas. Con esta Red tendremos una nueva plataforma para visibilizar lo que sucede y seguir demostrando que es inaceptable cualquier violencia por querer cambiar la realidad del país a través de la política”, concluye Wesemann.
