Un proyecto colombiano que busca acabar con el hambre y la desnutrición infantil acaba de recibir un premio internacional.
La Fundación Oswaldo Cruz entregó un galardón que aplaude el trabajo que ha hecho Cundinamarca por consolidar uno de los programas más completos de lactancia y alimentación neonatal de toda Latinoamérica.
Se trata de una apuesta que creó en 2011 la Gobernación y que en cuestión de años ha estructurado una red pública que recolecta, almacena y distribuye leche materna, para evitar que bebés recién nacidos vean truncado su desarrollo o sufran graves enfermedades cuando no tienen acceso a este alimento.
Alimentando el futuro
El programa, en esencia, ha abierto varios bancos de leche humana en distintas zonas del departamento. Cada instalación está equipada con alta tecnología de refrigeración y pasteurización de leche donada, para que cualquier madre pueda llegar a las sedes y recibir gratuitamente el alimento que su hijo necesita para crecer sano y seguro.
Las cifras dan cuenta de la magnitud de este programa. De acuerdo con el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, el Banco de Leche Humana ofrece alimentación constante al menos a 1.000 niños anualmente.
Hoy, en sus despensas y refrigeradores hay cerca de 350.000 litros de leche disponibles para combatir la desnutrición infantil y evitar el efecto dominó que una mala alimentación puede desencadenar en un niño, como retrasos en su crecimiento, en su desarrollo neurológicos o alteraciones en sus procesos de aprendizaje.
El proyecto, poco a poco, ha sumado adeptos, recursos y donantes al punto de convertirse, según la Fundación, en un referente en América Latina y el mundo sobre cómo convertir la lactancia materna en una política pública. Además, hay voces que opinan que el modelo puede exportarse a otras regiones de Colombia e, incluso, a otros países, para que los recién nacidos siempre tengan acceso a este alimento.
“La iniciativa refuerza el compromiso con la solidaridad y el cuidado de la vida desde los primeros días (...) La donación de leche materna no es responsabilidad exclusiva de la mujer, sino un compromiso colectivo”, dijo Danielle Aparecida da Silva, coordinadora en la Fundación Oswaldo Cruz.
Política de vida
Todo inició en 2011, cuando la Gobernación de aquel entonces insistió en que la lactancia materna no era únicamente un asunto de la vida privada de las familias, por lo que debía convertirse en una política pública.
Ese año, en Fusagasugá se habilitó el primer Centro de Leche Humana del departamento y del país. Al proyecto empezaron a sumarse aliados y recursos de la Gobernación para fortalecerlo. La idea era que cualquier mujer que necesitara leche para su hijo pudiera solicitarla y, de esta manera, garantizar la nutrición para su bebé.
La Red se ha expandido paulatinamente hasta alcanzar gran parte del territorio, cubriendo tanto cascos urbanos como zona rural. Según explica la Gobernación, hoy Cundinamarca tiene tres Bancos de Leche Humana en Fusagasugá, Facatativá y Zipaquirá y al menos 10 centros de recolección en otros municipios, como Pacho, Arbeláez, Guatavita o Soacha, uno de los puntos álgidos donde hay miles de madres y neonatos con necesidad de leche materna.
El proyecto también puede ser referente en otros departamentos de Colombia que, por ejemplo, solo cuentan con un Banco de Leche para millones de madres y niños.
Beneficios compartidos
Para la Fundación Oswaldo Cruz, este tipo de iniciativas tienen un impacto verificable en la vida de las madres y de los niños, que se blindan para prevenir la desnutrición o patologías más graves.
Pero también implica un beneficio para las regiones y la salud pública del departamento. Y es que Unicef ha alertado que la mala nutrición en los niños menores de un año tiene consecuencias para toda la vida.
En los registros del sistema de sanidad de Cundinamarca había casos de mujeres que, aún en su período biológico de lactancia, no podían amamantar a su bebé, o trabajadoras que, al estar en su espacio laboral a kilómetros de su casa, estaban físicamente impedidas para darles pecho a sus hijos.
Esto generaba malos hábitos alimenticios para miles de niños en el departamento, hijos de familias vulnerables, lo que potencia los riesgos de muerte por desnutrición.
Datos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) aseguran que, si bien la mortalidad infantil por desnutrición ha disminuido en los últimos años, se siguen reportando cifras preocupantes y vidas que se pierden por no tener un alimento sobre las mesas.
En 2022 se registraron 406 casos, mientras que en 2025 la cifra descendió hasta los 160, principalmente en departamentos como La Guajira, Chocó o Antioquia.
A los centros de Cundinamarca llegan cerca de 400 mujeres lactantes que donan constantemente su leche para que las despensas siempre permanezcan llenas y el acceso al alimento esté disponible en todo momento. “El reconocimiento enorgullece a Cundinamarca y Colombia de haber consolidado un programa público y gratuito de lactancia materna. Por supuesto que tiene efectos, como evitar la muerte por desnutrición infantil (...) Es una política de vida”, concluye el gobernador.