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Colombia, el nuevo arquitecto de la cooperación entre el Sur Global

La semana pasada se celebró la Reunión Extendida del Buró del Comité de Alto Nivel de Cooperación Sur-Sur de Naciones Unidas. Allí se respaldó una modalidad de cooperación que ya cuenta con 120 proyectos funcionando en 59 países.

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Tomás Tarazona Ramírez
14 de mayo de 2026 - 12:26 p. m.
Al evento asistieron más de 70 personas que felicitaron a Colombia por su protagonismo en el Sur Global.
Al evento asistieron más de 70 personas que felicitaron a Colombia por su protagonismo en el Sur Global.
Foto: APC Colombia
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Los países del Sur Global alzaron nuevamente sus voces. En días pasados, Santa Marta fue sede de la Reunión Extendida del Buró del Comité de Alto Nivel de Cooperación Sur-Sur de Naciones Unidas: una apuesta liderada por Colombia que reunió durante tres días a diplomáticos, altos emisarios, sociedad civil, academia, sector privado y agencias de cooperación de América Latina, África, Asia y Medio Oriente para discutir cómo mejorar la Cooperación Sur-Sur y Triangular. La cumbre fue organizada, impulsada y desarrollada por la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia, APC Colombia, y con el apoyo de la Misión Permanente de Colombia ante Naciones Unidas y la Oficina de la ONU para la Cooperación Sur-Sur. A hoy, son más de 120 proyectos de Colombia en asocio con 59 países del mundo que reciben y entregan conocimientos, metodologías e insumos claves para superar problemas de desarrollo.

Este encuentro, considerado una de las reuniones diplomáticas más importantes celebradas recientemente en Colombia, dejó una señal política clara: el mapa de la cooperación internacional está cambiando y Colombia quiere convertirse en uno de sus principales articuladores. Ya no solo como receptor de ayuda extranjera, sino como un país capaz de diseñar, exportar y conectar modelos de desarrollo nacidos en el Sur Global.

Durante años, buena parte de la cooperación internacional estuvo marcada por agendas impulsadas desde países desarrollados que, aunque aportaron recursos y asistencia técnica, muchas veces no respondían completamente a las realidades territoriales de las naciones del sur. Hoy, en medio de crisis climáticas, desigualdades persistentes, conflictos armados y transformaciones tecnológicas aceleradas, varios países consideran que compartir experiencias entre pares puede resultar más efectivo que replicar modelos externos.

Ese fue precisamente el espíritu que atravesó las discusiones en Santa Marta. Más de 70 delegaciones que asistieron a la ciudad insistieron en que los países del Sur Global ya no quieren limitarse al papel de receptores de cooperación. Aspiran, en cambio, a cambiar esa percepción del hemisferio y seguir produciendo conocimientos y soluciones para estas regiones y el resto del mundo.

“Debemos agradecer al Gobierno de Colombia por organizar este Comité. El mundo está enfrentando dificultades y desafíos económicos y en términos geopolíticos, pero este encuentro demuestra la solidaridad entre el Sur Global que propone discusiones directas y prospectos sobre soluciones y oportunidades para usarlas y acelerar los procesos de cambio”, señaló Omar Hilale, presidente del Comité de Alto Nivel para la Cooperación Sur-Sur.

Los planos de un nuevo modelo

En ese escenario, Colombia apareció como uno de los países con mayor capacidad para tender puentes. La Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia aprovechó el encuentro para mostrar cómo experiencias desarrolladas en el país hoy están siendo observadas e incluso replicadas en otras regiones del mundo.

Por ejemplo, luego de la firma del Acuerdo de Paz con las FARC en 2016, distintas instituciones y territorios colombianos empezaron a construir metodologías relacionadas con reconciliación territorial, sustitución de cultivos de uso ilícito, desarrollo rural y prevención de violencias. Lo que inicialmente surgió como una necesidad interna terminó convirtiéndose en una experiencia exportable.

Filipinas es uno de los ejemplos más visibles. Gracias al Programa de Cooperación Sur-Sur en Construcción de Paz que fue impulsado por APC Colombia, el país asiático adoptó modelos inspirados en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) que se constataron en el Acuerdo para intentar cerrar brechas históricas en zonas afectadas por un conflicto armado que se prolonga desde finales de los años sesenta. Gracias al acompañamiento técnico de Colombia y APC Colombia, actualmente funcionan allí 18 centros territoriales basados en esa experiencia.

Nigeria también recurrió a capacidades colombianas. El país africano replicó mecanismos de alertas tempranas inspirados en los sistemas desarrollados durante décadas por la Defensoría del Pueblo para anticipar riesgos de violaciones de derechos humanos y prevenir escenarios de violencia antes de que escalen.

La cooperación impulsada por Colombia también se ha extendido hacia América Latina. En México, expertos colombianos compartieron metodologías para implementar sistemas focalizados de cuidado dirigidos a mujeres que dedican buena parte de sus vidas al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.

Incluso Corea del Sur, tradicionalmente vista como una potencia tecnológica y económica, firmó en el marco del evento un memorando de entendimiento con Colombia para fortalecer el intercambio de conocimientos en innovación, agricultura y desarrollo productivo, en una señal de que la cooperación horizontal empieza a reemplazar las relaciones tradicionales entre donantes y receptores.

“Le hablamos al sur desde el sur. Nuestros países no son solamente receptores de cooperación: son productores de conocimiento, tecnología, innovación social, políticas públicas y capacidades comunitarias. Hemos aprendido a convertir aprendizajes en bienes compartidos”, afirmó Alexandra Palencia, directora de APC Colombia.

Nuevas voces, nuevos actores

Para Mauricio Jaramillo Jassir, viceministro de Asuntos Multilaterales, el Comité funcionó además como una plataforma para amplificar nuevas voces del Sur Global en medio de un contexto internacional cada vez más fragmentado. La discusión ya no gira únicamente alrededor de financiación o asistencia técnica, sino sobre quién define las prioridades del desarrollo y desde dónde se producen las soluciones.

Y es que aquí hay toda una baraja de opciones que la cooperación entre el Sur Global puede empezar a solventar. En la Reunión Extendida del Buró del Comité de Alto Nivel se discutió sobre cómo la información pública y el análisis de datos puede convertirse en la principal materia prima de los estados para monitorear índices de desarrollo, pero también prevenir hechos fortuitos que una vez ocurridos pueden causar perjuicios y efectos dominó en ámbitos políticos, sociales y económicos.

El medio ambiente también se beneficia de este modelo que lidera Colombia y APC Colombia: hubo diferentes espacios en el Comité donde se discutió cómo el país, en especial sus zonas costeras, pueden convertirse en un verdadero laboratorio de proyectos verdes y sostenibles. Ese es el caso de las 50 personas de 11 países que han sido capacitadas por Conservación Internacional (CI), el Instituto Internacional de Carbono Azul (IBCI), y el Instituto Nacional de Investigaciones Marinas y Costeras (INVEMAR) para proteger los manglares y lograr que esos ecosistemas acuíferos, aparte de conservados, se conviertan en espacios receptores de carbono y mitiguen el cambio climático en el mundo.

Y ahí Colombia intenta ocupar un nuevo lugar. Durante décadas, el país fue visto internacionalmente a través del lente del conflicto armado, el narcotráfico y la dependencia de ayuda exterior. Hoy se reposiciona como un laboratorio de políticas públicas territoriales, experiencias y como un arquitecto de cooperación entre países que enfrentan desafíos similares.

Legado de país

Santa Marta dejó una imagen simbólica de ese tránsito: delegaciones de distintas regiones del planeta mirando hacia Colombia no solo para entender cómo sobrevivió a décadas de guerra, sino para aprender de las herramientas que desarrolló en medio de ella.

Más allá de los acuerdos y declaraciones diplomáticas, el encuentro en Santa Marta dejó una señal de fondo: el Sur Global quiere tener mayor capacidad para definir su propio camino de desarrollo y construir soluciones desde experiencias compartidas. En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, crisis climáticas y crecientes desigualdades, la cooperación entre países que enfrentan desafíos similares empieza a consolidarse como una alternativa cada vez más relevante. Y en esa conversación, Colombia logró posicionarse no solo como anfitrión, sino como un articulador capaz de conectar territorios, conocimientos y agendas comunes entre distintas regiones del mundo.

La reunión también confirmó un cambio simbólico para el país. Colombia pasó de ser vista únicamente como una nación receptora de cooperación a convertirse en exportadora de capacidades institucionales, experiencias de paz y modelos territoriales que hoy despiertan interés en otras latitudes.

Que delegaciones de África, Asia, América Latina y Medio Oriente llegaran a Santa Marta para discutir cómo aprender unas de otras demuestra que el debate sobre el futuro de la cooperación internacional ya no se está construyendo exclusivamente desde las potencias tradicionales. Colombia quiere ocupar un lugar central en esa nueva arquitectura global.

Para Palencia, este tipo de espacios cumple dos propósitos. El primero, recuerda a los países del Sur Global que sí es posible, siempre y cuando haya articulación y voluntad, resolver asuntos urgentes que por falta de coordinación o financiamiento se vieron torpedeados en el pasado. Y segundo, sienta los pilares para que Colombia y los demás países del sur continúen cooperando y resolviendo problemas que después de décadas empiezan a ver solución.

“Este trabajo que hemos hecho de juntar voces, esfuerzos, conocimiento y recursos es un legado que dejamos para Colombia: lograr que la cooperación y la forma en que el país se coordina con el resto del mundo no sea una política de Gobierno, sino de Estado a largo plazo”, concluye Palencia.

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